Cielo oscurecido sobre la hierba azul añil... Niebla caída sobre nuestros cuerpos desnudos y apaleados... Sentadas sobre una roca, esperando...
Desde que te he conocido todo ha cambiado
la niebla es menos gris y parece que ha clareado,
no puedo dormir sin ver tu rostro marcado,
no puedo vivir si tu no estas a mi lado.
Después de mucho pensar,
de algo me he dado cuenta,
contigo no necesito ventanas,
tampoco puertas,
la libertad de mis palabras,
me fabrican alas nuevas.
No sabes que sufrir estaba en mi mente,
llegue a parecer un ser inerte,
andaba sin sentir,
ni sabía que pensaba,
me sentí morir
y tú, ángel, me acariciabas.
No pienses que te vas a quedar sola... No te lo voy a permitir, lo sabes, al menos deberías saberlo... Qué demonios, no lo negaré, a bastantes kilómetros, te siento piel contra piel, sonrisa con sabor a miel...
No hay comentarios:
Publicar un comentario