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domingo, 28 de abril de 2013

Población estratificada.

"Uff... Qué dolor de cabeza" Piensas cuando te despiertas, vuelven a ser las cuatro de la madrugada, anoche te bebiste hasta el agua de los floreros para poder dormir algo, pero no has descansado, la maldita obra maravillosas de tus dos aplicaciones de microscopios de tus ojos se ha vuelto a activar sin aviso, se han encendido las luces y tú, maldita existencia, has vuelto a marearte mientras dormías, has vuelto a analizar tu interior...
Cada vez duermes menos y de descansar ni hablamos,los trabajos se esfuman como si de humo se tratase, pobrecito de ti... Desde que intentaron darte caza por tu don o por tu desgracia... Sólo intentabas ser útil, sólo te dedicabas a estudiar en laboratorios, pero el material de los mismo no era lo mismo que tú podías conseguir con tus ojos... Nunca has tenido necesidad de visitar el médico, nunca has tenído que lidiar con ellos desde que intentaron utilizarte cual cobaya experimental...
Tuviste que cuidarte y entenderte a la fuerza, intentaste ayudar a la gente, perdiste a tus padres por temor a lo que fueras y quién en su día te quiso dejó de existir hace años...
Odias al ser humano, odias tu existencia, puedes ver y no ver a tu antojo, lo que se puede y lo que no podría ni soñar el ojo humano normal...
Los pensamientos sangrientos recorren tu cerebro, sabes cómo hacerlo, sabes que no puedes hacer nada por ti... Sabes que no puedo hacer nada por ti, sólo soy tu conciencia, todo esto lo llevas pensando mientras te levantabas dirección al baño, te sientas en los fríos azulejos... El espejo sólo sabe reflejar tu decrepitud sin poder evitar echarte a llorar...
Solías comparar tu "don" con la Tierra y a ti con Atlas, pero ahora mismo sólo puedes pensar en que más bien eres Sísifo...
Intentaste compararlo frívolamente con la caverna de Platón... 
No deberías quedarte ahí, tirándote del pelo, no puedes herirte por algo que no tienes culpa...
Levántate, puedes cambiar el mundo, vamos...
-¡AH! -gritas pegando puñetazos a la pared, mientras brotan de tus nudillos sangre y de tus ojos emanas lágrimas inagotables... -Mañana... Mañana lo haré... Prepararé los materiales... Los desinfectaré... Sí, lo haré...
Te comportas como un lunático... No puedes seguir así... Piensa en qué sería de ella sin tu protección...
-Ella... -susurras en shock, dejando de hacer tonterías... - Lo siento...
-Sé lo que te pasa, te entiendo, lo sabes... - Te susurra mientras te abraza- Da igual si tengo que cuidar de ti o no, tú ya lo haces conmigo desde hace años, pero no voy a permitir que te mates... -dicho esto el tortazo que te suelta te espabila, te hace abrir los ojos, válgame la broma.
Le abrazas, le pides perdón, le acompañas a su habitación, le arropas y le das un beso en la frente, todo sin poder evitar el sufrimiento que puede suponer cargar a tu hermana con inválido ocular...

martes, 23 de abril de 2013

Cenizas de vainilla.

Vivo encerrada en mi mansión, en mi sofá retorcido, con mis ventanas tapiadas con listones de madera, el suelo lleno de las cenizas del incienso de vainilla de mi mente, debajo, el suelo de hierba cuidada, todo a oscuras, rodeada de silencio.
He dejado de hablar, de hecho lo detesto, he desistido en preguntar a la gente el típico "¿qué tal estás?", si alguien quiere desahogarse que lo haga, pero yo he dejado de estar encima de nadie.
Mis gustos no han variado nada, siguen siendo los mismos de siempre, lo único que más solidificados, de hecho estoy volviendo a lo que considero mi estilo, he conseguido a volver a ser yo.
Me he deshecho de lastres, de pesos innecesarios, pero me he cargado de mis propias mierdas.
Me hacen gracia demasiadas cosas que no son graciosas y me he vuelto muchísimo más exigente y perfeccionista que antes, demasiado. Los extremos nunca han sido buenos y yo siempre estoy en ellos.
He dejado de confiar en todo el mundo, he dejado de relacionarme, me he vuelto más autista que nunca, estoy mejor sola que rodeada de cretinos y mediocres.
Tengo un equilibrio emocional descompuesto, soy un témpano de hielo y soy marginal.
Sigo siendo una contradicción hecha persona, las tormentas me dan miedo cuando estoy dentro de casa pero no cuando estoy debajo de ellas, adoro jugar con fuego y quemarme aunque se me creen unas ampollas demasiado dolorosas, tengo miedo a las agujas, me quiero hacer más piercings y algún que otro tatuaje pero cuando me tienen que vacunar o sacar sangre me pongo malísima, temo a la oscuridad y sin embargo me paso el día a oscuras porque me siento a gusto, tengo vértigo y sigo subiéndome a los sitios más altos que encuentro, solamente por las magníficas vistas y aunque siga sin saber cómo bajar después.
Hace tiempo se me olvidó lo que se siente al perder y lo que es equivocarse, pero siempre que me ha pasado no he parado hasta conseguirlo o he enmendado y reconocido mis errores.
No soporto las mentiras de ningún tipo ni las verdades a medias, si me mientes te vas  fuera de mi vida para siempre, da igual el tipo de mentira que sea, si me mientes te largas de mi vida y no vuelves.
Estoy acomplejada, mucho, demasiado. Yo no busco una pareja que "me proteja", yo busco a una pareja tan cabrón como lo soy yo, que me quiera con mis cuantiosos defectos y que me empotre para quitarme los complejos.
Nunca me vais a ver llorar aunque esté más jodida de lo que lleguéis a pensar.
Disfrazo mi mal estar interior con humor e intentando ayudar a los demás, pero eso no quita para que siga igual o peor.
Me ponen nerviosas los pitidos de algunos aparatos electrónicos que mucha gente no escucha, pero que para mí son horriblemente molestos, que quebranten mi tranquilidad y también que estén encima de mí vigilando cada cosa que hago o pidiéndome explicaciones por todo, soy una persona que nadie va a controlar, mi libertad y mi felicidad es lo primero de todo y nada ni nadie puede arrebatarmelo.
Sigue sin existir ese alguien que me conozca, que me quiera de verdad o que me demuestre que le importo, pero en mi soledad estoy perfectamente. De todas formas me he alejado del mundo, mis experiencias hablan por mí, no tengo ganas de querer a nadie cerca ni mucho menos necesitar de ese alguien.
No estoy preparada para ningún tipo de relación.
Me ha vuelto a dar por evadirme constantemente del mundo, me he vuelto una persona amargada y asquerosamente sincera.
A veces, cuando algo o alguien me resulta verdaderamente bello, se me pone cara de tonta, la belleza de las cosas y de las personas se me ha precipitado a los primeros puestos de cosas primordiales en mi vida.
La lección que llevo grabada a fuego desde que tengo cuatro años es: "quien te quiere no te abandona, quien te quiere se queda contigo en todo momento, te protege y te cuida, si esa persona se aleja de ti es porque nunca te quiso". Lo llevo al pie de la letra.
Sigo amando la fotografía, tengo miles de fotos que nadie verá y que, sin embargo, yo adoro.
Mi mejor música son los gritos de silencio entre la muchedumbre.
Los pequeños detalles de la vida no los recuerdo, pero los disfruto demasiado cuando suceden.
Sigo dando malas primeras impresiones, dando miedo, siendo borde, sigo siendo asocial y antisocial. Sigo sin saber demostrar lo que quiero, sin saber mostrar los sentimientos ni siquiera he conseguido ser menos fría.
Y sobre todo: sigo odiándome.

jueves, 4 de abril de 2013

Comunidad biológica.

Una pequeña casita de madera, rodeada por un bosque de coníferas que protege un lago cristalino formado por una cascada, desde la casita se pueden ver las olas del mar romperse al contacto con la orilla.
 

Es de madrugada, una fina niebla arropa la casa, el sol empieza a saludar, pero ella ya estaba despierta desde hacía horas, ahí sentada, en su sofá retorcido, entre las cenizas del incienso de vainilla...
De pronto un íncubo aparece de las lenguas de la chimenea encendida.
 

De pronto todo se ilumina.
 

De pronto se encuentran hablando vanalidades, risas educadas y miradas perversas.
 

El entorno es agradable, la pequeña neblina ha desaparecido, pero el sol ya no brilla, está todo el cielo cubierto de nubes de tormenta.
 

Últimamente hay demasiadas tormentas.
 

Dentro de la casa se está provocando un seísmo, ella ha caído bajo los encantos de demonio de fuego, lo que él no sabe es que ella también estuvo en su día en el infierno, que fue desterrada de allí hacía años, pero en su interior seguía guardado lo que fue.
 

Los acercamientos son inevitables, el contacto estaba escrito.
 

El primero, el segundo y el tercero... 

Aún no han desfallecido, pero algo ocurre, las cenizas se han esfumado, han desaparecido, el suelo se descubre con una mullida capa de musgo como alfombra.
 

El teatro de ella ha hecho desaparecer su propia coraza, su propio crucifijo y cuando quiso mirarlo por última vez, sólo se vió a si misma, complementándose.