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viernes, 6 de diciembre de 2013

Seis de enero del noventa y ocho.

Sentada en el borde de la azotea, te pierdes en las lucecillas de la ciudad que te envuelve.
Piensas en lo mal que te estás mientras vacías la última de Brugal que te quedaba. 
Empiezas a hacer memoria y llegas a esa fecha tan marcada, tan importante, tan asquerosa.
Desde entonces, desde ese día, los años pasaban desarrollándose con aparente normalidad, todo lo aparentaba. Las relaciones sociales externas siempre fueron malas, o siempre terminaban mal si no es que empezaban así... El único refugio que quedaba eran las internas y no. 
El que considerabas tu superhéroe y modelo a seguir también te abandonó y ni siquiera quería decírtelo, la dama del sillón cada vez era más fría y la que te daba cariño casi no podías verla, aún así podías rebañar cada mínimo de cariño.
Con ese grado de anormalidad siguieron empeorando los años.
El reino cada vez te hacían sentirte más y más y más y mucho más sola, un día, fuera de él, encontraste a un jardinero que consiguió rescatarte de las garras de aquel monstruo que te arrastraba a las tinieblas. Jardinero al que amaste como a nadie pero, como era normal, las cosas terminaron mal, las rosas se marchitaron y las que quedaban hermosas fueron podadas, quedando de recuerdo los almendros en flor constante.
Siguieron pasando los días, empeorando tu situación emocional, el cariño se te enquistaba por momentos, entorpeciendo el transcurso de tu orden caótico interno. 
Vislumbrabas sombras, figuras, llamas... 
Pero de siempre ibas mirando al suelo, hasta que te paraste en frente de unos pies que se habían interpuesto en tu camino sin rumbo, lo rodeaste y se puso a caminar a tu lado, empezaste a levantar la mirada del suelo por matar la curiosidad que te despertaba ese ente extraño y diferente.

Y así estás, sentada con él al lado, sin entender muy bien qué es lo que pretende contigo, sin entender muy bien tus sentimientos ni cómo demostrarlos, con tu carencia de cariño, con la mirada perdida en el vacío, con la botella vacía en la mano.

martes, 3 de diciembre de 2013

Maquillaje y ensoñaciones.

Una noche de celebración más pagana que de santos.

Bailes de máscaras, trajes cortos, maquillaje, discotecas llenas,

 casas con niños correteando con caramelos, noche cerrada, frío otoñal...

Él...

Él enfrente de ti.

Le observas y no puedes evitar sonreír, le reconoces aún disfrazado,

 con sus pintas, con su risa, 
con sus formas.

La luz de su mirada que cada día ves brillar, esa mirada que en su día viste apagada, 

como si alguien le hubiera dado motivos para sonreír. 

Ese alguien que en su día fuiste tú, 

pero que en su día también te lo arrebató todo.

Sonríes por verle feliz de nuevo, por veros felices, aunque no entre vosotros.

Ese reflejo de chispa entre ambos hace que te devuelva la mirada, que veas ese 

pequeño resplandor gritándote "sálvame, sácame de aquí, vayámonos juntos, como 

dijimos en su día" y tú empiezas a negar con la cabeza, viendo que se acerca a ti, te 

agarra del brazo y te saca a la terraza.

Habláis.

Que si vuestra vida social, que si la vida profesional, que si la vida sentimental... Te 

cuenta que está solo desde que os dijísteis "Adiós", le dices que ya encontrará a 

alguien, te dice que te echa de menos, coges tu copa, te la bebes de un trago y le dices 

que ya encontrará a alguien, que tú no vas a joderte la vida de nuevo, que lo pasasteis 

bien en su momento, pero que ese momento ya había pasado. 

Sales de la terraza.

Coges tu abrigo y te vas.

Según sales del portal te encuentras a quien te está haciendo la vida más fácil.

Te abraza.

Le abrazas sin pensamiento de soltarte.

Eres feliz.

Te hace feliz.

El resto sólo son meros recuerdos, meras sombras del pasado.

sábado, 16 de noviembre de 2013

N.

Ninfa,

déjame libar de tu linfa,
robarte sonrisas cuando te enfadas,
mirarte a los ojos si te sonrojas
saborear cada una de tus pecas.
No son pocas mis caras de idiota,
mis 
"¿dónde estás?" 
entre la niebla;
mi música cuando hablas,
mi ternura cuando tiemblas.

Me acuesto sudando tu camiseta,
para encontrarte en sueños y dormir sobre tus te...mores.
Tu estela de guía, 
Tú, 
estrella polar en mi cielo,
y de mi película.
Así va la historia.
De dudas y miedos, 
sólo ruido en nuestra histeria;
de palabras que no medimos y acciones que no pedimos.
De si bueno y breve, dos veces bueno, es mentira,
y contigo...
me quedaría mucho menos que a medias.

Grita...
...me al oído todas tus penas y alegrías,
haré que te rías todo el día con tonterías,
y se olviden las malas,
sólo queden las buenas.

No somos de nadie, 
si acaso del tiempo,
y qué más da, 
mientras sigamos vivos y nos quede aire,
y nos quedemos sin aliento en cada baile.
No eres de nadie, 
si acaso del tiempo,
y qué más da, 
mientras sigas viva y te quede aire,

y me dejes sin aliento y me concedas este baile. 

martes, 29 de octubre de 2013

Cafeína o adrenalina, no recuerdo bien lo que era.

Vuelve el invierno, trayendo el frío físico de la mano.
Te enciendes el último cigarro, sentada en la cornisa de la azotea, mirando pasar la noche, como cada una de las que han pasado en estos últimos once años.
El cielo está estrellado e imaginado, ya que la contaminación lumínica ha apagado esos pequeños farolillos hace mucho,y la Luna creciente te sonríe, te relaja.
Corre una pequeña brisa invernal que te congela hasta los huesos, pero llevas rato sin sentir nada, horas sin sentir nada. Puede que incluso años.

Es de madrugada, la hora más oscura de la noche, te tomas tus veinte miligramos de Paroxetina diarios, te metes dentro de casa por tu ventana y sonríes, no sabes muy bien por qué, pero lo haces y empiezan a brotar lágrimas por tus mejillas.
Estás en la pared, frente a la ventana por la cual hace un minuto has entrado, la miras fijamente, coges carrerilla y saltas por ella, al vacío, sin contemplaciones.

martes, 1 de octubre de 2013

Cristal y no.

Una mesa de cristal, con un vaso de cristal, con una botella de cristal, con un cenicero de cristal lleno de colillas, con tu corazón de cristal...
No ves nada más que el humo que sale de los pulmones de tu alma, el teclado y en la pantalla una mierda escrita pensando en ella.
Te llaman al timbre, te levantas y abres, la chica con la que sales, a la que dices que quieres, sonriéndote en el umbral, se te escapa una sonrisa tonta y te das cuenta de que en la pantalla de tu portátil sigue estando lo que has escrito y ella no puede leerlo, no debe, le partirías el corazón. Te adelantas, le das un beso cariñoso y te apresuras a ir al salón y cerrar el documento.
Ella se sienta a tu lado y te empieza a contar cualquier tontería que sabe que te va a hacer sentir bien, que te va a dejar la mente en blanco, que te va a sacar mínimo una sonrisa... No le mereces y lo sabes, pero no quieres perderle, aunque sabes que, ese asunto de tu cabeza, tendréis que hablarlo.
Fuera empieza una tormenta de tamaño proporcional a la que se te avecina dentro.
Pones una película, ella está distante, pero no lo suficiente para negarse a estar pegada a ti, termináis echando el mejor polvo hasta la fecha y, aún desnudos, os ponéis a hablar.
Ella escucha, paciente, con mirada de comprensión y sabes que de verdad lo hace, tú sólo hablas, le explicas la situación y le enseñas el documento reciente. No puedes aguantar las lágrimas mientras le pides perdón y ruegas su cariño, que es lo único que te queda. Ella te abraza y te consuela, te quedas dormido en sus brazos, entre sus caricias, sabiendo que a la otra no la necesitas, sólo sientes un cariño pretérito estancado y te empiezas a dar cuenta de tu error...
Notas movimiento de cama, de ropa y de llaves, oyes la puerta cerrarse despacio sin hacer un ruido excesivo. Se ha ido. Lo entiendes, pero se ha ido dejándote solo en la tormenta.
Te levantas mareado entre lágrimas y lees la nota que te ha dejado: "lo siento, me surgió algo", entonces, sabes, que no volverá a ser nada. Que no te queda nada. Que le has perdido para siempre.

lunes, 23 de septiembre de 2013

En segundos amanece.

De nuevo te encuentro aquí, enfrente de mí, mirándome con lágrimas en los ojos.
Sólo veo dependencia a no saber depender, a no quererlo, dependencia que hace tres años no había hasta que encontraste a alguien que te demostró algo, ese algo que ahora buscas desesperadamente entre un cúmulo de gente desconocida, gente a la que temes, gente que te desagrada.
Una lágrima recorre tu rostro, luego otra y otra y otra más... Pobre de ti, buscas desesperadamente algo que no volverás a encontrar, algo que tuviste y no supiste demostrar nunca, algo que te hacía bombear ilusión... Algo que te reconfortaba y te hacía sentir viva... Algo que no crees volver a tener dentro de ese témpano.
Pero, ahora, ¿qué tienes? Nada, ¿qué perdiste? Todo lo que podías haber ganado en algún momento.
Tus miedos, temores, dolores, sentidos... Atrofiados.
Tu dependencia de encontrar a alguien que te calme el escozor de tus cicatrices que tú sola no sabes paliar, tu necesidad de necesitar a alguien... Pero no puedes, no sabes y te da miedo.
Tú y tus miedos, miedo a que te defrauden, miedo a confiar en alguien, miedo a enamorarte... Llevas tus miedos como Sísifo el peñasco, montaña arriba hasta la cima, para que al final, cuando casi la alcanzas, el peñasco cae ladera abajo y vuelta a empezar de nuevo, entrando así en uno de tus bucles.
Vicios y bucles.
Y aquí estoy, mirándote, mirándome, mirándonos. Observando como alguien que te merece la alegría, nos la merece, se cansará y terminará yéndose por tus tonterías, nuestras tonterías, y obviamente no tendrá culpa ninguna por más que intentes desprenderte de tus errores, nuestros errores, achacándolos al resto.
No sabes más que autocompadecerte y pensar y empeorar tu situación, tu enfermedad, tu depresión, como si fuese lo más maravilloso y gratificante del mundo, en vez de permitir que alguien te ayude a salir de tu abismo.
Eres estúpidamente decadente.
Estúpidamente perfeccionista y exigente.
Eres tú siendo tú.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Última mente.

Habláis sin saber de nada y creyendo saberlo todo.
Habláis sobre música, sobre películas, sobre libros, sobre autores, sobre personas, sobre sexo,  sobre amor, sobre política, medicina, informática, cocina, el tiempo, la vida, la muerte, el clima, los problemas e incluso habláis sobre el caos, sin tener idea de todo, y ahí es donde quería llegar. El caos.
Habláis sobre el caos, por debajo del caos, por al lado del caos, y se os llena la boca con palabras sobre desórdenes, sobre delimitaciones, sobre cálculos de integrales, sobre la teoría del efecto mariposa y sus consecuencias, sobre el vacío, sobre las transformaciones entre dos sistemas de referencia, sobre predecir planteamientos hipotéticos...
Habláis sin haber escuchado, sin haber visto, leído, investigado, conocido, follado, sentido, estudiado, practicado, cocinado, perdido la noción de las cosas, vivido, muerto, soportado, restaurado, ni buscado solución a nada... Y es que en todo y en nada está el caos. 
Y lo siento, pero no puedo escuchar a alguien que no ha vivido las cosas, que habla de ellas sin haber sido testigo, sin un vestigio en el que poder apoyar esos argumentos impropios.
¿Cómo podéis hablar de algo que os queda tan grande cuando nunca os habéis planteado nada serio en la vida más que lo que una sociedad ha expuesto a vista de todo el mundo con facilidad de entendimiento hasta para un niño pequeño?
¿Cómo podéis hablar de eso que no habéis sufrido y sobre nada dar consejo de ello a todo el mundo?
¿Cómo podéis juzgar sin conocer ni siquiera el origen de las cosas?
Es como quien dice amar sintiendo únicamente el crecimiento de su libido por debajo de los pantalones, como quien dice sufrir cuando sus únicos problemas son el no tener dinero para caprichos tontos y caros, como quien defiende la libertad atado con grilletes y cadenas por propia voluntad y tiene miedo de la propia libertad.
Habláis del caos sin haber sido sus complices, compañeros, pacientes y esclavos al mismo tiempo.
Habláis del caos sólo conociendo el nombre de ese sustantivo masculino, del desorden y la ordenación del universo, pero no entendeis su necesidad, sus beneficios, su infinitud.

lunes, 12 de agosto de 2013

Ámbar y no.

Sentimientos.
Emociones que se me clavan en el alma. Hiriéndote.
Duele, duele mucho, hace demasiado daño. Falta de costumbre. 
Falta de calor y de repente todo de golpe.
Miedo. Miedo absoluto, paralizante.
Sin adelantar acontecimientos, sólo dejando que las lágrimas broten, resbalen, caigan, desaparezcan.
Tanta intensidad en tan poco tiempo o tan poco tiempo para tanta intensidad.
No pienses, aprovecha el momento, déjate llevar, deja que merezca la pena.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Inercia.

Despiertas.
Sus pechos en tu cara. 
Su desnudez debajo de ti.
Sus manos apaciblemente en tu espalda.
Son las cinco de la mañana, está tan bonita como la noche anterior.
El despertador emite un pitido antes de que tú lo apagues, antes de que ella pueda despertarse.
Tu despertador biológico lleva en pie desde hace horas
Tu lengua en sus pezones, salteándose con tus manos.
Se retuerce y sonríe en sueños.
Con una eterna caída, una de tus manos le recorre hasta su monte de Venus, erizándole la piel.
Jugueteas con su clítoris, ella se retuerce y gimotea de manera adorablemente excitante.
Se gira, dándote la espalda, deviando tu atención a otras zonas de su anatomía.
Tus manos, sentidas expulsadas, se lo toman como revancha. Recorren su espalda hasta volver a su monte por la ladera contraria.
Mientras jugueteas con su cuerpo, le llenas la espalda de besos y mordiscos que le hacen despertar.
Te mira con deseo y te enseña los dientes, te está retando y lo aceptas con una embestida.
Tus manos agarran sus nalgas mientras te clavas en ella, y gime y jadea y se agarra al colchón con manos y dientes.
Jadeas, le azotas, quieres más y más profundo. Te pegas a ella, le agarras las tetas... Quieres más.
Se desquita de ti para poder comerte, te mira a los ojos, sus manos parecen más de dos, le agarras de la melena y le sigues el ritmo hasta que le apartas, le tumbas y bajas a sus cumbres, a explorar, a explotar las minas, a utilizar el tacto en busca de nuevas metas, en busca de sus cascadas. 
Una vez saciada tu sed, vuelves a la altura de su boca, a probar sus labios superiores, a beber de su alma boca a boca. 
Te introduces, una y otra y otra vez. 
Calor, sudor, vecinos quejándose de los ruidos, de la música ambiental que habéis creado. Después de un rato, un buen rato, el último grito de gloria de sus labios, de tu garganta sólo jadeos, sólo placer, sólo aumentos del ritmo, sólo terminas exhausto encima de ella, sonriente, preciosa, aún aturdida.
Los desayunos nunca te han llenado y ya estás esperando al almuerzo de las doce, que seguramente se adelante, lo adelantes, como has hecho con la primera comida del día, todavía te quedan tres horas para ello, sabes que lo adelantarás en unos... ¿Cinco minutos? 
Más le vale aprovechar ahora para respirar.

miércoles, 31 de julio de 2013

A divinis.


Con barrotes y grilletes, candados y cadenas, condena a muerte, demasiada pena. Con las alas cortadas, con la mente muerta, queriendo volar; dándole cabezazos a la puerta, resonando entre las paredes ecos de silencio y sangre, aullidos lastimeros que no oirá nunca nadie. Espadas de desesperación, pesar y humillación, no sabes quién fuiste, ni quién eres, ni serás, sólo sabes de qué habla la evasión, sólo piensas qué habrá en el más allá.
Soledad del alma, frialdad y fuego, tormentas de arena que solapan y en la calma, dejan erosionado el terreno; haciéndote sentir abandonado, desierto, haciendo de tu agonía un comentario eterno.
Y se acaba el tiempo, las luces se funden, es el momento, huye.

jueves, 11 de julio de 2013

Sin la sonrisa puesta.

Oscuridad, eterna oscuridad, oscuridad latente y pesada como una losa.
Silencio, solamente Silencio, soledad latente y pesada como una losa.
Tristeza, simple y llana tristeza, tristeza latente y pesada como una losa.

Y aquí me encuentro, en una habitación acolchada y negra, sin luces, sin ventanas, sin puertas, con nada.
De golpe, algo hace un boquete en la pared, dejando que toda la luz entre, permitiéndome ver, permitiendo que el aire limpio acaricie mi piel. Una silueta, su silueta, la silueta de algo que hacía tiempo que no recordaba, que no presenciaba, que no existía. La silueta de alguien.
Calor... Ya no recordaba lo que era sentir calor; sentimientos, sentidos reconfigurados.
Miedo, demasiado miedo, miedo a lo nuevo o a lo ya olvidado, miedo a los cambios, pero libre de ataduras, libre de acciones no deseadas, libertad de renacer.
Dulce, suave y cremoso, deseado.
La silueta se me acerca, noto su respiración, su olor, su sabor... Me abraza y me echo a llorar, me aprieta contra si.
Serenidad, mi alma encuentra la paz, noto como todo vuelve a tomar sentido, como la habitación desaparece...

lunes, 8 de julio de 2013

Luces de neón.

Cielo estrellado cubriendo la contaminación y tú, tirada en la terraza intentando vislumbrar alguna estrella.
Enciendes un cigarro con el Clipper de colores, ese que te encontraste en el suelo de la feria cuando todavía alguien te quería, cada calada para callar tu conciencia, con solo un pantalón corto de tela y los pechos al aire, puntos ciegos de tu vida, evasiones lentas y destructivas.
Se te acaba el fuego, el cigarro y la paciencia, miras la calle y no hay demasiada altura, no serviría de nada... Los murciélagos intentando que te distraigas, algún grillo fugitivo sonando de fondo, la Lacrimossa de Mozart resonando por tu cabeza... ¿Qué será de ti?
Una brisa refrescante te acaricia, te arropa, te cuida hasta que te de por moverte, hasta que tus piernas respondan, hasta que dejes de hacerte cicatrices en la noche.
La rosa seca del jarrón de la entrada de tu casa pierde su último pétalo, sí, esa misma que brillaba en color sangre cuando todavía alguien te quería, cuando te importabas aunque fuera un poco.
Pequeños caballitos de mar resuenan en tus mejillas y sin embargo tus ojos no muestran más que el vacío de tu alma, de cada pedazo que queda de ella.
Un vecino se te queda mirando, le alzas el dedo rey y se vuelve a meter en su casa, tú siempre tan amable con la mediocridad, tú siempre tan tú.
Decides que ya va siendo hora de que te retires a entablar conversación con el desorden de tu habitación y con tu cama, una vez más, vacía.
"Buenas noches bastardos" le gritas al mundo entre el eco de la calle vacía y rompiendo el silencio reinante.

miércoles, 26 de junio de 2013

No nos engañemos.

No merece la pena humedecer los ojos por una partida inevitable, que era lógica y se conocía de antemano.
Seguiremos siendo como las golondrimas y el balcón de Bécquer, como la primavera y la alergia que conlleva la misma, como el frío invernal y su época, como el alcohol de 96º y las heridas abiertas... 
Mi alma sólo te grita que le saques las ganas de vivir, de tantas líneas curvas ya no reconocía un camino quebrado del correcto, que te has convertido en la luz que me ilumina la mirada... Pero no nos engañemos, te irás, me iré, desapareceremos de la vida del otro. Las personas son como aviones y aeropuertos, van y vienen, está asumido, costará hacerme a la idea, pero es la idea en sí.
Harás tu vida lejos, o cerca, qué más da, es la vida la que te dará la felicidad que necesitas, no yo; haré mi vida lejos, o cerca, qué se yo, pero será el tiempo quién ordene mis demonios, no tú.
No nos perdamos ahora, aunque duela después, hagamos que merezca la pena y llevémonos un buen recuerdo.
Somos presos del tiempo, somos los amortiguadores de los relojes de arena estropeados. Serán susurros de silencio por las mañanas, serán arañazos desgarradores por las noches, en el tiempo libre que haya, serán recuerdos que viajarán por cada tramo de piel... Serás tú en formato lejano.
No quedará otra más que doler, doler en el pensamiento ajeno hasta que el propio sufrimiento entumezca los sentidos hasta no percibir nada de ellos.
Y no te preocupes estaré tan bien como siempre lo he estado, estaré sonriendo por algún motivo tonto o serio, cercano o lejano, sonreiré por mi motivo actual o por otro creado. 
No pierdas el tiempo pensándome, no perderé el tiempo pensándote, o sí, sí lo haré, pero el reconocerte como debilidad no es mi fuerte, lo sabes, pero qué le voy a hacer más que esperar que no me entregues a los brazos del olvido ya que tú nunca al olvido serás condenado.
Y de sólo pensar que el futuro de al lado es triste y demoledor, solamente me queda salir corriendo, pero en sentido contrario a la huída, para así poder abrazarte, siempre he estado huyendo, siempre estuve escondiéndome de lo que me daba miedo, pero ahora... No le veo sentido, tú te irás y yo me quedaré sintigo. 
No te sientas triste por llevar tu vida por buen camino, nunca quise ser tu responsabilidad ni tu lastre y mucho menos tus frenos, quiérote en tu libertad, quiérote con tu forma de ser, quiérote como diamante en bruto escondido entre la escoria, pero te querré más cuando dejes de tener miedo a brillar y sé que a mi lado no podrás, tienes que volar.

sábado, 15 de junio de 2013

Let me be your dreams...

Si on n'aime pas trop, on n'aime pas assez...
Quand la verité n'est pas libre, la liberté n'est pas vraie...
Pour se consoler de n'être plus en état de donner de mauvais exemples...
Les gens qui veulent fortement une chose sont presque toujours bien servis par le hasard...
Pour aimer réellement quelqu’un, il est essentiel de se trouver dans la même chambre, et si possible sous le même drap...

¡PARDIEZ!
¿Qué ha sido de mis muros? ¿Qué ha sido de ese cofre donde guardaba todos mis sentimientos? ¿Por qué han decidido despertar?
Esperpentos, esperpentos y nada más que esperpentos...
Dulce... Eres tan dulce... ¿Por qué has decidido despertarlos? ¿Qué has hecho conmigo?
Preocupación, estrés... Un drama.
Una pequeña parte de mí te sigue odiando con la misma intensidad, pero la otra se ha podrido... Mon petit amour... Dando lugar a una gran masa de azúcar y nauseabunda necesidad... Il n'y a pas de prise de conscience sans douleur...
L'absence de crainte y la ausencia de dolor, ¿para qué le doy tantas vueltas? ¿para qué te doy tantas vueltas? Ah, sí, mi afán para calcularlo todo... Ne marches pas en avant de moi, je pourrais ne pas suivre. Ne marche pas en arrière de moi, je pourrais ne pas bien conduire. Marches à côté de moi...
Se siente bien... Me sientas bien...
Ya no sé nada, bueno, sí lo sé, pero me gusta demasiado, se siente extraño, me sientas extraño, te quiero y me extraño...

martes, 4 de junio de 2013

Soy el ocaso.

Me desperté en una habitación en llamas, sin poder respirar, notando como cada tramo de mi piel caía bajo las lenguas candentes, la gente miraba, yo no podía evitar llorar y gritar de dolor, nadie hizo nada, ni siquiera yo misma
Cuando salí, con las quemaduras deformando mi estructura, de lejos divisé una silueta oscura, que mis cansados e ineficaces ojos no podían descifrar, que no tenía detalles significaticos, no para el resto, no para esa gente que no hace nada, no para aquellos que se aferran a la vida que se les da hecha, pero que llamó la atención de lo que me quedaba de sentidos, demasiado.
Y de mi boca sólo pudo salir un "ven, cúrame las heridas con alcohol de 90º".
Me escuchó, no me oyó, me escuchó, se acercó, tanto que pude apreciar su dulce aroma, ambrosía, pude identificar su mirada proyectada por sus ojos bicolor...

Cuando se es el ocaso de la mente, cuando se es la alegría de la mente...

domingo, 28 de abril de 2013

Población estratificada.

"Uff... Qué dolor de cabeza" Piensas cuando te despiertas, vuelven a ser las cuatro de la madrugada, anoche te bebiste hasta el agua de los floreros para poder dormir algo, pero no has descansado, la maldita obra maravillosas de tus dos aplicaciones de microscopios de tus ojos se ha vuelto a activar sin aviso, se han encendido las luces y tú, maldita existencia, has vuelto a marearte mientras dormías, has vuelto a analizar tu interior...
Cada vez duermes menos y de descansar ni hablamos,los trabajos se esfuman como si de humo se tratase, pobrecito de ti... Desde que intentaron darte caza por tu don o por tu desgracia... Sólo intentabas ser útil, sólo te dedicabas a estudiar en laboratorios, pero el material de los mismo no era lo mismo que tú podías conseguir con tus ojos... Nunca has tenido necesidad de visitar el médico, nunca has tenído que lidiar con ellos desde que intentaron utilizarte cual cobaya experimental...
Tuviste que cuidarte y entenderte a la fuerza, intentaste ayudar a la gente, perdiste a tus padres por temor a lo que fueras y quién en su día te quiso dejó de existir hace años...
Odias al ser humano, odias tu existencia, puedes ver y no ver a tu antojo, lo que se puede y lo que no podría ni soñar el ojo humano normal...
Los pensamientos sangrientos recorren tu cerebro, sabes cómo hacerlo, sabes que no puedes hacer nada por ti... Sabes que no puedo hacer nada por ti, sólo soy tu conciencia, todo esto lo llevas pensando mientras te levantabas dirección al baño, te sientas en los fríos azulejos... El espejo sólo sabe reflejar tu decrepitud sin poder evitar echarte a llorar...
Solías comparar tu "don" con la Tierra y a ti con Atlas, pero ahora mismo sólo puedes pensar en que más bien eres Sísifo...
Intentaste compararlo frívolamente con la caverna de Platón... 
No deberías quedarte ahí, tirándote del pelo, no puedes herirte por algo que no tienes culpa...
Levántate, puedes cambiar el mundo, vamos...
-¡AH! -gritas pegando puñetazos a la pared, mientras brotan de tus nudillos sangre y de tus ojos emanas lágrimas inagotables... -Mañana... Mañana lo haré... Prepararé los materiales... Los desinfectaré... Sí, lo haré...
Te comportas como un lunático... No puedes seguir así... Piensa en qué sería de ella sin tu protección...
-Ella... -susurras en shock, dejando de hacer tonterías... - Lo siento...
-Sé lo que te pasa, te entiendo, lo sabes... - Te susurra mientras te abraza- Da igual si tengo que cuidar de ti o no, tú ya lo haces conmigo desde hace años, pero no voy a permitir que te mates... -dicho esto el tortazo que te suelta te espabila, te hace abrir los ojos, válgame la broma.
Le abrazas, le pides perdón, le acompañas a su habitación, le arropas y le das un beso en la frente, todo sin poder evitar el sufrimiento que puede suponer cargar a tu hermana con inválido ocular...

martes, 23 de abril de 2013

Cenizas de vainilla.

Vivo encerrada en mi mansión, en mi sofá retorcido, con mis ventanas tapiadas con listones de madera, el suelo lleno de las cenizas del incienso de vainilla de mi mente, debajo, el suelo de hierba cuidada, todo a oscuras, rodeada de silencio.
He dejado de hablar, de hecho lo detesto, he desistido en preguntar a la gente el típico "¿qué tal estás?", si alguien quiere desahogarse que lo haga, pero yo he dejado de estar encima de nadie.
Mis gustos no han variado nada, siguen siendo los mismos de siempre, lo único que más solidificados, de hecho estoy volviendo a lo que considero mi estilo, he conseguido a volver a ser yo.
Me he deshecho de lastres, de pesos innecesarios, pero me he cargado de mis propias mierdas.
Me hacen gracia demasiadas cosas que no son graciosas y me he vuelto muchísimo más exigente y perfeccionista que antes, demasiado. Los extremos nunca han sido buenos y yo siempre estoy en ellos.
He dejado de confiar en todo el mundo, he dejado de relacionarme, me he vuelto más autista que nunca, estoy mejor sola que rodeada de cretinos y mediocres.
Tengo un equilibrio emocional descompuesto, soy un témpano de hielo y soy marginal.
Sigo siendo una contradicción hecha persona, las tormentas me dan miedo cuando estoy dentro de casa pero no cuando estoy debajo de ellas, adoro jugar con fuego y quemarme aunque se me creen unas ampollas demasiado dolorosas, tengo miedo a las agujas, me quiero hacer más piercings y algún que otro tatuaje pero cuando me tienen que vacunar o sacar sangre me pongo malísima, temo a la oscuridad y sin embargo me paso el día a oscuras porque me siento a gusto, tengo vértigo y sigo subiéndome a los sitios más altos que encuentro, solamente por las magníficas vistas y aunque siga sin saber cómo bajar después.
Hace tiempo se me olvidó lo que se siente al perder y lo que es equivocarse, pero siempre que me ha pasado no he parado hasta conseguirlo o he enmendado y reconocido mis errores.
No soporto las mentiras de ningún tipo ni las verdades a medias, si me mientes te vas  fuera de mi vida para siempre, da igual el tipo de mentira que sea, si me mientes te largas de mi vida y no vuelves.
Estoy acomplejada, mucho, demasiado. Yo no busco una pareja que "me proteja", yo busco a una pareja tan cabrón como lo soy yo, que me quiera con mis cuantiosos defectos y que me empotre para quitarme los complejos.
Nunca me vais a ver llorar aunque esté más jodida de lo que lleguéis a pensar.
Disfrazo mi mal estar interior con humor e intentando ayudar a los demás, pero eso no quita para que siga igual o peor.
Me ponen nerviosas los pitidos de algunos aparatos electrónicos que mucha gente no escucha, pero que para mí son horriblemente molestos, que quebranten mi tranquilidad y también que estén encima de mí vigilando cada cosa que hago o pidiéndome explicaciones por todo, soy una persona que nadie va a controlar, mi libertad y mi felicidad es lo primero de todo y nada ni nadie puede arrebatarmelo.
Sigue sin existir ese alguien que me conozca, que me quiera de verdad o que me demuestre que le importo, pero en mi soledad estoy perfectamente. De todas formas me he alejado del mundo, mis experiencias hablan por mí, no tengo ganas de querer a nadie cerca ni mucho menos necesitar de ese alguien.
No estoy preparada para ningún tipo de relación.
Me ha vuelto a dar por evadirme constantemente del mundo, me he vuelto una persona amargada y asquerosamente sincera.
A veces, cuando algo o alguien me resulta verdaderamente bello, se me pone cara de tonta, la belleza de las cosas y de las personas se me ha precipitado a los primeros puestos de cosas primordiales en mi vida.
La lección que llevo grabada a fuego desde que tengo cuatro años es: "quien te quiere no te abandona, quien te quiere se queda contigo en todo momento, te protege y te cuida, si esa persona se aleja de ti es porque nunca te quiso". Lo llevo al pie de la letra.
Sigo amando la fotografía, tengo miles de fotos que nadie verá y que, sin embargo, yo adoro.
Mi mejor música son los gritos de silencio entre la muchedumbre.
Los pequeños detalles de la vida no los recuerdo, pero los disfruto demasiado cuando suceden.
Sigo dando malas primeras impresiones, dando miedo, siendo borde, sigo siendo asocial y antisocial. Sigo sin saber demostrar lo que quiero, sin saber mostrar los sentimientos ni siquiera he conseguido ser menos fría.
Y sobre todo: sigo odiándome.

jueves, 4 de abril de 2013

Comunidad biológica.

Una pequeña casita de madera, rodeada por un bosque de coníferas que protege un lago cristalino formado por una cascada, desde la casita se pueden ver las olas del mar romperse al contacto con la orilla.
 

Es de madrugada, una fina niebla arropa la casa, el sol empieza a saludar, pero ella ya estaba despierta desde hacía horas, ahí sentada, en su sofá retorcido, entre las cenizas del incienso de vainilla...
De pronto un íncubo aparece de las lenguas de la chimenea encendida.
 

De pronto todo se ilumina.
 

De pronto se encuentran hablando vanalidades, risas educadas y miradas perversas.
 

El entorno es agradable, la pequeña neblina ha desaparecido, pero el sol ya no brilla, está todo el cielo cubierto de nubes de tormenta.
 

Últimamente hay demasiadas tormentas.
 

Dentro de la casa se está provocando un seísmo, ella ha caído bajo los encantos de demonio de fuego, lo que él no sabe es que ella también estuvo en su día en el infierno, que fue desterrada de allí hacía años, pero en su interior seguía guardado lo que fue.
 

Los acercamientos son inevitables, el contacto estaba escrito.
 

El primero, el segundo y el tercero... 

Aún no han desfallecido, pero algo ocurre, las cenizas se han esfumado, han desaparecido, el suelo se descubre con una mullida capa de musgo como alfombra.
 

El teatro de ella ha hecho desaparecer su propia coraza, su propio crucifijo y cuando quiso mirarlo por última vez, sólo se vió a si misma, complementándose.

martes, 26 de marzo de 2013

Ecosistema. Verde ecosistema.

El tic tac de un reloj perdido, susurros, silencio, gotas golpeando las ventanas, truenos...
Lluvia, tormenta, oscuridad rota por algún que otro rayo...
Soledad acompañada, pereza rota por las ganas de fundirse, pensamientos suprimidos, una manta cubriendo las pasiones...
Él sin creer en el amor ni en la felicidad, sólo en lo que él mismo entendía por sentimientos y en lo que creía de amistad, para él todo era demasiado frívolo, demasiado efímero, demasiado ligero, todo menos ella, aún así no era la única en su vida, ella lo sabía, le conocía demasiado bien; ella con su concepto de amor deformado, sin creer en la amistad ni en ningún tipo de relación social humana, sólo creyendo en lo tangible, en ese momento sólo él era físico, nada más allá de esa barrera, consiguiendo lo que quiere, a quien quiere, tiene las cosas claras y sabe perfectamente que es un puerto al que él puede llegar las veces que quiera, que siempre estará para él, que siempre permanecerá inamovible.
Los lazos de amistad sólida que unían sus almas hasta hace unos minutos, ahora mismo estaban uniendo los dos cuerpos, las dos carcasas que los envolvían se estaban fundiendo, derritiéndose, creando una paz absoluta a su alrededor, como un jardín, un clima que perfectamente podría tener el color de la tranquilidad, obviamente perturbada por suspiros, risas y gemidos.
El uno deseaba los labios de la otra, la otra deseaba coger las riendas, uno acariciando las mejillas de su contraria con los labios, la otra girando la cabeza haciendo que los labios se encontrasen, besos tímidos que dieron paso a lujuria, carne y piel, saliva, lenguas enfrentadas, caricias y escalofríos. Vicio.
La ropa ha desaparecido entre las espinas de ese cielo, enfermos de pasión, tristes despojos desprovistos de su parte sensible y llevados por sus esencias, buscando sitios dónde morar en el otro, aunque sólo sea por ese momento, por esa eternidad, descansando sus alientos entre las embestidas, entre el traquetreo de los muebles del seísmo que estaban provocando, ya estaban perdidos debajo de sus tormentos dándose todo el placer y a la vez todo el dolor, como si fuera una vacuna y el mismo fuera el virus descuartizado para crear defensas, aprisionados en su oscuridad verdosa, cegados por la luz del éxtasis, del clímax, las llamas que parecían creadas por sulfato de cobre...
Definitivamente se estaban sacrificando por el otro, arrancándose el corazón y despreciándolo.

domingo, 24 de marzo de 2013

Biosfera.

Llevo eternidades aquí arriba, demasiadas, desde que me desterraron de lo que vosotros conocéis como "infierno", os contaré el porqué, cuando yo morí, sí, en su día fui un ser humano, me llevaron directamente al inframundo, no hicieron falta los típicos juicios ni pruebas para ver si era capaz de llegar al cielo, me negué a hacerlos, reconocí mis pecados, sobre todo el de haber amado, ¿qué porqué digo que fue un pecado? Porque por amor rompí los diez mandamientos de Dios, nunca me fié de los mandamientos eclesiásticos y mucho menos de esa institución sectaria.
El primero lo rompí cuando perdí la fe, fe cristiana impuesta, claro está, el horfanato al que me llevaron después de ser una criatura abandonada era así, cuando dejé de creer como un borrego, cuando me dí a buscar explicaciones, cuando supe que nunca estuve en sus manos y que este mismo no era mi padre y que ni siquiera me quería, ¿cómo supe todo esto? Simple, un padre misericordioso y que ama a sus hijos no los condena a penurias, los salva de ellas. Allá por mi último tramo de infancia o lo poco que tenía de ella; el segundo, fue cuando me empecé a cagarme en lo sagrado y demás blasfemias, esto fue por aquella época de adolescencia en la que empecé a odiar, curiosamente, al mundo entero, con lo cual también rompí el cuarto, ya que los odiaba por haberme abandonado desde mi nacimiento, aunque no tuvieran culpa, los odiaba.; eso de santificar las fiestas también fue por la misma estapa, me dí al alcohol y a distintas drogas legales, sobretodo en las fiestas "sagradas", la cantidad de Navidades y Semanas Santas que no recuerdo gracias a pasarlas ida; el sexto y el noveno fueron de la mano junto al séptimo y al décimo, cuando me enchoché de aquella mujer que salía con mi mejor amigo, entre que hicimos de todo lo que podáis imaginar y la crucé de acera, se la arrebaté de todas las formas que existían, y no me vengáis diciendo que "una persona no es un objeto que robes o codicies" porque la chica era un florero, un mero juguete, un pasatiempo, dentro de esa carcasa no había nada más que vacío, estaba de adorno en la vida; el octavo y el quinto lo incumplí en dos partes, la primera cuando maté la parte de sentimientos que llevaba dentro, negando que en un momento me enamoré de una chica, que bebí los vientos por ella, y la otra el día que me suicidé, sí, por amor.
Estaréis pensando "ningún ser humano merece que mueras por ella", pero es que no era humana, era un súcubo, yo lo sabía y aún así me enamoré.
Cuando llegué al infierno, supe que podría estar con ella, ¿sabéis por qué me echaron del infierno? Por la pureza de mis sentimientos hacia aquel demonio con apariencia de mujer, ¿irónico? Muchísimo, ¿jodido? Pues también.
Una vez me echaron de allí no podían largarme al purgatorio, sabían que iba a mandar a todos los del purgatorio derechos al infierno, no podían devolverme a la vida porque no soy "digna" de ella, ¿qué hicieron? Mandarme a la tortura donde estoy, tortura por muchos motivos: primero soy una mujer que atrae al resto de mujeres pero a la vez a los hombres, aunque se supone que deberían ser andróginos y asexuales, pues bien, las cosas han mutado tanto que las reglas también las han sufrido, segundo que mis sentimientos son demasiado puros hasta para estar aquí, aburrida, sin poder hacer nada, y tercero porque los santos hacen lo imposible para echarme y el dueño del cotarro no puede hacerles caso, es gracioso porque los llamados mártires son los únicos que se mantienen alejados y con los que se puede conversar, sufren hasta después de morir, me dan demasiada lástima... Demasiada.

Los alados de plumas están deseando vivir, digo están porque el "jefe" al menos está demostrando cierta paciencia conmigo, ya que tanto hace por promulgarla, le obligo a que la cumpla.

Patéticos seres.
Desde estas alturas se ven tan patéticos.
Todo tan comparable.
Todo tan patético.
Hasta mi pensamiento es patético por tanta redundancia.
Únicamente lo que me motiva son las pinturas del sol sobre este lienzo llamado mundo.
Mientras, los humanos destruyéndose, destruyéndolo todo a su paso, destrozando lo que les ha sido regalado por el gemelo "bueno".
 Los de arriba culpando al gemelo "malo" de pervertir la sencilla y débil mente humana, para que reine el caos. El ejército del de arriba luchando contra el ejército del de abajo.
Los gemelos enfrentados como dos niños por un mismo juguete.

Pero yo aquí no he venido a hablaros de esa mierda, yo he venido a hablaros de cómo conseguir las alas una vez paséis a "mejor vida", que por cierto es un coñazo, bien, el secreto es: vivíd, sencillo, ¿no? Dejáos de gilipolleces, vivíd vuestra vida, dejad la del resto tranquila, ¿qué, la cosa se complica, verdad? 
Total, una vez muráis os vais a arrepentir de todo.
Que os pensáis que el de arriba es "muy bueno" pero ahí estáis, padeciendo, sufriendo, obligados a vivir, a seguir unas leyes y una única penitencia, a tener que ayudaros y no recuerdo qué más mierda.
Que os pensáis que el de abajo es "muy malo" pero ahí estáis, disfrutando de los siete pecados capitales, de vuestros cuerpos, dándoos alegrías y dándoselas a otros.

¿Qué que hago yo? De vez en cuando la veo desde aquí arriba, creando el caos en la Tierra, con su increíble sensualidad, su erotismo, ese lado tierno casi imperceptible, sé que en su día sintió algo, si no, no miraría con lástima hacia arriba ni hubiera llorado cuando me desterraron de su mundo, seguramente me eche de menos, seguramente yo a ella la siga amando...

domingo, 3 de marzo de 2013

Noches de carnaval.


-¿Quieres bailar? –te pregunta extendiéndote una mano, sorprendida de ti misma accedes.
Te acercas a él, su mano en tu cintura, tus brazos rodeando su cuello mientras sujetas tu sombrero de capitana, te empieza a besar, le sigues el beso olvidándote de tus responsabilidades, de tus amigas, de que no querías embadurnarte de pintura y que por eso  siempre vas poco maquillada… Tu mano le acaricia la nuca, su mano te agarra del culo… Siempre te han gustado las reacciones instintivas.
-Te estoy poniendo perdida -te dice separándote un poco y sonriendo, os habéis olvidado de que él es el Joker.
-No importa, esto se limpia… -dices con los berretes de ceras de colores.
-No sé dónde hemos dejado a nuestros amigos –se le escapa una risa tonta.
-Podríamos fugarnos a un sitio más privado que no sea este antro -propones-  total, ya estamos “perdidos”.
Las palabras se convirtieron en susurros de pintura en tu oreja, el camino de media hora hasta tu casa parecía haberse convertido en humo, él parecía más benévolo que villano, tú parecías más extrovertida que tú misma, pero ¿qué más daba? Querías compañía nocturna y la ibas a tener, como siempre, consiguiendo todo lo que quieres.

Te coge y te empotra contra las paredes del portal con besos, subir las escaleras hasta el piso se convertía en una misión complicadamente lujuriosa, encajar la llave y abrir la puerta en un abrir y cerrar de ojos por parar a coger aire, la ropa empezaba a volar nada más pasar el umbral de la “modosidad” a la zona personal, las paredes se hicieron testigos de la mejor compañía que estabas teniendo desde hace mucho y las ventanas estaban escuchando los diferentes resoplidos y gemidos que retumbaban de las fieras.
Saliva que recorría sitios nuevos, mordiscos en los pezones, orejas y labios, arañazos en cada centímetro de espalda, piernas y nalgas, miles de vueltas, miles de marcas de sudor por los muebles, paredes y ventanas, pasar por debajo de la ducha antes de terminar con el último en la cama, como buenas noches.

Iba a ser verdad que el villano de los comics había instaurado el caos en ti y en tu refugio, ¿qué ibas a esperar al ser la capitana del caos esperando a que tu barco se hundiera?

lunes, 25 de febrero de 2013

¿Un sentimiento? El más bonito

Dulce mía, que siempre fría y a mi lado estás, locura que me acompaña en mis llantos nocturnos y en mis sollozos internos, agraciada con el don de la omnipresencia y desgraciada por el odio que te infiere el ser humano.

Oh, mi amada, ¿cuántas penurias tienes que pasar para ser sólo amada por mi persona? 

¿qué te deparará el futuro incierto?

 ¿qué será de ti sin mí y de mí sin ti? 

Pequeña manta que me cubres en cada momento desde que recuerdo, siempre protegiéndome, siempre amándome, siempre tú conmigo.

Te prometí la vida si la pasabas a mi lado y aquí estamos, por ahora, desde el principio y hasta que muera, mi pequeña soledad, mi deseada... 

miércoles, 2 de enero de 2013

Anda que no pides, guapa.

Después de un día horrible, entre las clases, que cada vez aguantas peor a la gente, que cada vez odias más la comida, que cada vez tienes más sueño y sueños, cada vez más sed...
Es la una de la madrugada, tu maquillaje se te ha corrido, los tacones te aprietan, llegas a esa casa con el aire acondicionado averiado, suelta demasiado calor para estos días de lluvia y frío...
Él está dormido ya, su vida tampoco es muy agradable que tú sepas, mejor no despertarlo, bastante le cuesta dormir a él también.
Te quedas en ropa interior y te pones una de sus camisetas XXL, la de los graffitis, esa que te tanto te gusta, te diriges al cuarto de estudio para no molestarlo, enciendes la luz y te sientas en la silla enfrente del escritorio para ver si haces algo de provecho: "necesito desahogarme" dices mientras sacas tu cuaderno de dibujos, no se te da bien, pero te relaja como nada...
Pasan las horas y la camiseta te estorba, te la quitas y la dejas mal colgando de la silla, te queda entintar y poner el color al dibujo, te dispones a ello cuando empiezas a sentir una respiración en tu oído y una barba rozando tu hombro, miras el reloj y ya son las cuatro.
El dueño de la segunda respiración de la casa te empieza a susurrar "¿te pensabas que no iba a notar tu ausencia?", eso deriva en que se te escape una sonrisa tonta.
-Ahora voy... -contestas.
-Me quedaré contigo aquí, leyendo hasta que te entre el sueño -te sonríe mientras se sienta en el sillón que tenéis entre la estantería y la lámpara- Por cierto, quedaría bien más tinta sobre tu extensión.
-¿Qué tienes en mente?-le miras de reojo, con confidencia y con tu sonrisa de lado.
-Un "Insomne" en la muñeca izquierda, debajo del "Destino".
-No estaría mal...
Mientras él leía y se dormía en el mismo sillón, tú terminabas el dibujo y el sol decidía ir quitando protagonismo a la Luna...
Las ocho de la mañana, te levantas, vas a la cocina, coges una taza y la llenas de leche con cacao instantáneo, lo llevas al escritorio, coges la manta con estampado de zebra y se la pones encima a él. Te vas a la cama, para dormir al menos dos horas, total, es sábado, no hay clases y él no tiene que trabajar, mejor que uno de los dos descanse, alguien tiene que ser fuerte...