He decidido cambiar de ambiente.
Hoy la brisa cargada de salitre viene a verme.
Hoy se ríe.
Miro al horizonte y es raro.
No es una línea horizontal al fondo,
es un camino largo.
Hoy danzan ante mí motas
sin necesidad de que las coreografíen.
Las gaviotas caminan por la arena,
sin mostran pena alguna
o sentimiento de enhorabuena.
Huellas que muestran un cargo.
Sin embargo, hace mucho que sí,
no son días de cornisa y cigarro.
Hoy la gente sonríe al verme y me saluda como después de un gran letargo.
Que desconfíen. Que ni yo misma sé cuánto durará esta coyuntura.
Y vengo a hablarte a ti, cielo. A veces, tan gris y amargo, otras tan dulce y claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario