Cualquier día,
como hoy,
nos cambia la vida.
Un trueque entre la anodina rutina de no hacer nada
y unas alas,
o unas caladas,
o acabar calados.
Abrir los ojos esta vez,
en lugar de cerrarlos,
y des-aparecer lejos,
y salir de la crisálida.
Tensar los músculos,
vislumbrar caminos,
y andarlos,
con respiraciones, pausas, cadencias y acentos,
pero sin ser medidos por los tiempos.
Cantarle al viento que te acaricia, oh,
que me tienes detrás de tu oreja,
y contarle, susurrando, que te diga
que vivamos mil y una;
que quiero mordiscos en nuestras almas
y luz en nuestros cuerpos.
Que nos ahogan,
pero no importa.
Que fuera todo es ruido
pero aquí dentro somos dos niños jugando al veo-veo.
Cualquier día,
¡qué diantres!,
Hoy
Nos estamos cambiando la vida.
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