~Will Smith en el príncipe de Bel Air
viernes, 27 de julio de 2012
Lo siento, también yo.
~Will Smith en el príncipe de Bel Air
miércoles, 4 de julio de 2012
¿Crees en los caminantes de la noche?
miércoles, 27 de junio de 2012
Día lluvioso en junio a 35ºC
Por el egoísmo de la gente, la patria se va escurriendo como el tinte de las banderas mojadas, bañando de sus colores las calles desérticas... Que ¿por qué vacías? porque la gente está huyendo de la realidad, se encierran delante de una caja luminosa y ruidosa esperando un cambio de trescientos sesenta grados a mejor, en las pantallas ya no llega nada más que líneas negras y blancas con un sonido chirriante y agotador, va limitando el pensamiento e inteligencia humana casi nula.
Mientras tanto, de fondo, se escuchan los llantos desconsolados de la libertad resonando en la calle, sus lágrimas de sangre se mezclan con la derramada en la matanza de la conciencia.
El ser humano se está dejando guiar, por seres mediocres, hasta ese acantilado, directos al río Flegetonte, donde seremos fruto del sacrificio de tiranos al resto del mundo...
domingo, 1 de abril de 2012
París, la ciudad de tú y yo...
-Las vistas son maravillosas.
-Más maravillosa eres tú...
-¿Qué dices? Anda, cállate, no mientas...
-No miento, más maravillosa eres tú vista desde abajo, porque estás por encima de todo, por encima de todos... Pero más maravillosas son las vistas cuando me ayudas a estar a tu altura, a estar contigo, desde aquí arriba se ve la ciudad, pero recuerda que desde el cielo se ve todo el mundo y se ve aún más bonito de lo que se piensa. Para qué engañarme, tú eres mi cielo, permitiéndome observar a través de ti el mundo, y para qué engañarte si cuando te digo que lo eres te estoy mintiendo, porque eres más que mi cielo, eres mi universo y en ti ando perdido...
-Idiota, me has hecho llorar...
-Y qué más da que ande perdido, si ni yo me quiero encontrar y no me interesa que alguien que no seas tú me encuentre...
sábado, 4 de febrero de 2012
Aquella mirada y su risa...
Día de fiesta, en el pueblo suena la música, los adultos beben y ríen, los niños juegan, todos menos ella, aquella niña que mira desde el columpio del árbol olvidado, les mira, su cara pálida no muestra alegría alguna, ella observa, se fija...
Aquel tiovivo de colores y luces que gira, los niños que giran con él... Se levanta y se dirige hacia él... Como de costumbre la gente la mira con recelo, los niños empiezan a llorar según ella camina a su lado, los susurros se hacen gritos, los gritos y los llantos...
Ella camina indiferente, su objetivo no es otro que divertirse en aquél tiovivo... Arrastra su vestido de encaje negro, sus pies descalzos rozando la hierba húmeda y embarrada, sus manos cortadas y pálidas, su mirada penetrante, y esa sonrisa... Esa sonrisa que volvería loco al mismísimo diablo... Sube en ese caballo, el tiovivo se activa, ella ríe...
¡La niña maldita, ríe!... Semejante melodía sale de aquella fina garganta...
El caballito se torna sangriento, el tiovivo de colores se torna negro y rojo...
El tiovivo se detiene, la niña sonriente se baja, y vuelve a observar con el gesto torcido, la gente putrefacta por el suelo, los niños calcinados, la hierba húmeda y embarrada...