Etiquetas

viernes, 16 de noviembre de 2012

Noche de estrellas...

Te despiertas asustada, vuelven a ser las 3a.m. y vuelves a despertar sola, después de acostarte acompañada, esta vida te está matando, la resaca de esa misma noche se te está acercando cual felino a su presa, lo notas, te dejas llevar hacia ella- "qué remedio"- piensas mientras te cubres el torso con una camiseta de tirantes blanca de hombre que había ahí por algún motivo que desconoces. 
Dando tumbos sales de la habitación al salón, consigues vislumbrar la ropa tirada por el suelo, una botella de vodka encima de la mesa, las llaves tiradas de cualquier manera en el sillón... 
El suelo te está congelando, decides seguir descalza hasta el baño; una luz fundida, la ducha goteando- "maldito fontanero" -sueltas mientras te sientas en el retrete a vaciar la vejiga que está a punto de reventarte...
Una vez quedada a gusto, vas a la cocina, que por algún motivo está con la luz encendida, abres y te sorprendes- "No sabía que madrugases tanto, ¿has conseguido dormir bien?" -sigues en estado de shock, el chico del que ni siquiera recuerdas el nombre o cómo terminasteis en tu cama, sigue ahí cuando tú has despertado- "s-sigues aquí..." -consigues pronunciar, extrañada, sorprendida gratamente, emocionada, ruborizada... 
-Claro, anoche te lo dije.
-N-no me acuerdo de nada...
-Lo supongo, pero te lo repetiré cada madrugada que te despiertes a las tantas de la mañana "ni soy como el resto, ni pienso serlo" además una niña como tú no debe de ir buscando quién la llene cada noche, si no, alguien que la llene cada día completo.
Te echas a llorar y te despiertas asustada, vuelven a ser las 3a.m. y vuelves a despertar sola, después de acostarte acompañada, esta vida te está matando, la resaca de esa misma noche se te está acercando cual felino a su presa, lo notas, te dejas llevar hacia ella- "qué remedio"- piensas mientras te cubres el torso con una camiseta de tirantes blanca de hombre que había ahí por algún motivo que desconoces...
Dando tumbos sales de la habitación al salón, consigues vislumbrar la ropa tirada por el suelo, una botella de vodka encima de la mesa, las llaves tiradas de cualquier manera en el sillón... Y ves una nota al lado de la botella:
"Volveré cada amanecer para hacerte soñar algo más que pesadillas, ven a la cocina, allí estoy, para ti".

No hay comentarios:

Publicar un comentario