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domingo, 3 de marzo de 2013

Noches de carnaval.


-¿Quieres bailar? –te pregunta extendiéndote una mano, sorprendida de ti misma accedes.
Te acercas a él, su mano en tu cintura, tus brazos rodeando su cuello mientras sujetas tu sombrero de capitana, te empieza a besar, le sigues el beso olvidándote de tus responsabilidades, de tus amigas, de que no querías embadurnarte de pintura y que por eso  siempre vas poco maquillada… Tu mano le acaricia la nuca, su mano te agarra del culo… Siempre te han gustado las reacciones instintivas.
-Te estoy poniendo perdida -te dice separándote un poco y sonriendo, os habéis olvidado de que él es el Joker.
-No importa, esto se limpia… -dices con los berretes de ceras de colores.
-No sé dónde hemos dejado a nuestros amigos –se le escapa una risa tonta.
-Podríamos fugarnos a un sitio más privado que no sea este antro -propones-  total, ya estamos “perdidos”.
Las palabras se convirtieron en susurros de pintura en tu oreja, el camino de media hora hasta tu casa parecía haberse convertido en humo, él parecía más benévolo que villano, tú parecías más extrovertida que tú misma, pero ¿qué más daba? Querías compañía nocturna y la ibas a tener, como siempre, consiguiendo todo lo que quieres.

Te coge y te empotra contra las paredes del portal con besos, subir las escaleras hasta el piso se convertía en una misión complicadamente lujuriosa, encajar la llave y abrir la puerta en un abrir y cerrar de ojos por parar a coger aire, la ropa empezaba a volar nada más pasar el umbral de la “modosidad” a la zona personal, las paredes se hicieron testigos de la mejor compañía que estabas teniendo desde hace mucho y las ventanas estaban escuchando los diferentes resoplidos y gemidos que retumbaban de las fieras.
Saliva que recorría sitios nuevos, mordiscos en los pezones, orejas y labios, arañazos en cada centímetro de espalda, piernas y nalgas, miles de vueltas, miles de marcas de sudor por los muebles, paredes y ventanas, pasar por debajo de la ducha antes de terminar con el último en la cama, como buenas noches.

Iba a ser verdad que el villano de los comics había instaurado el caos en ti y en tu refugio, ¿qué ibas a esperar al ser la capitana del caos esperando a que tu barco se hundiera?

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