Oscuridad, eterna oscuridad, oscuridad latente y pesada como una losa.
Silencio, solamente Silencio, soledad latente y pesada como una losa.
Tristeza, simple y llana tristeza, tristeza latente y pesada como una losa.
Y aquí me encuentro, en una habitación acolchada y negra, sin luces, sin ventanas, sin puertas, con nada.
De golpe, algo hace un boquete en la pared, dejando que toda la luz entre, permitiéndome ver, permitiendo que el aire limpio acaricie mi piel. Una silueta, su silueta, la silueta de algo que hacía tiempo que no recordaba, que no presenciaba, que no existía. La silueta de alguien.
Calor... Ya no recordaba lo que era sentir calor; sentimientos, sentidos reconfigurados.
Miedo, demasiado miedo, miedo a lo nuevo o a lo ya olvidado, miedo a los cambios, pero libre de ataduras, libre de acciones no deseadas, libertad de renacer.
Dulce, suave y cremoso, deseado.
La silueta se me acerca, noto su respiración, su olor, su sabor... Me abraza y me echo a llorar, me aprieta contra si.
Serenidad, mi alma encuentra la paz, noto como todo vuelve a tomar sentido, como la habitación desaparece...
No hay comentarios:
Publicar un comentario