Una mesa de cristal, con un vaso de cristal, con una botella de cristal, con un cenicero de cristal lleno de colillas, con tu corazón de cristal...
No ves nada más que el humo que sale de los pulmones de tu alma, el teclado y en la pantalla una mierda escrita pensando en ella.
Te llaman al timbre, te levantas y abres, la chica con la que sales, a la que dices que quieres, sonriéndote en el umbral, se te escapa una sonrisa tonta y te das cuenta de que en la pantalla de tu portátil sigue estando lo que has escrito y ella no puede leerlo, no debe, le partirías el corazón. Te adelantas, le das un beso cariñoso y te apresuras a ir al salón y cerrar el documento.
Ella se sienta a tu lado y te empieza a contar cualquier tontería que sabe que te va a hacer sentir bien, que te va a dejar la mente en blanco, que te va a sacar mínimo una sonrisa... No le mereces y lo sabes, pero no quieres perderle, aunque sabes que, ese asunto de tu cabeza, tendréis que hablarlo.
Fuera empieza una tormenta de tamaño proporcional a la que se te avecina dentro.
Pones una película, ella está distante, pero no lo suficiente para negarse a estar pegada a ti, termináis echando el mejor polvo hasta la fecha y, aún desnudos, os ponéis a hablar.
Ella escucha, paciente, con mirada de comprensión y sabes que de verdad lo hace, tú sólo hablas, le explicas la situación y le enseñas el documento reciente. No puedes aguantar las lágrimas mientras le pides perdón y ruegas su cariño, que es lo único que te queda. Ella te abraza y te consuela, te quedas dormido en sus brazos, entre sus caricias, sabiendo que a la otra no la necesitas, sólo sientes un cariño pretérito estancado y te empiezas a dar cuenta de tu error...
Notas movimiento de cama, de ropa y de llaves, oyes la puerta cerrarse despacio sin hacer un ruido excesivo. Se ha ido. Lo entiendes, pero se ha ido dejándote solo en la tormenta.
Te levantas mareado entre lágrimas y lees la nota que te ha dejado: "lo siento, me surgió algo", entonces, sabes, que no volverá a ser nada. Que no te queda nada. Que le has perdido para siempre.
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