Etiquetas

martes, 3 de diciembre de 2013

Maquillaje y ensoñaciones.

Una noche de celebración más pagana que de santos.

Bailes de máscaras, trajes cortos, maquillaje, discotecas llenas,

 casas con niños correteando con caramelos, noche cerrada, frío otoñal...

Él...

Él enfrente de ti.

Le observas y no puedes evitar sonreír, le reconoces aún disfrazado,

 con sus pintas, con su risa, 
con sus formas.

La luz de su mirada que cada día ves brillar, esa mirada que en su día viste apagada, 

como si alguien le hubiera dado motivos para sonreír. 

Ese alguien que en su día fuiste tú, 

pero que en su día también te lo arrebató todo.

Sonríes por verle feliz de nuevo, por veros felices, aunque no entre vosotros.

Ese reflejo de chispa entre ambos hace que te devuelva la mirada, que veas ese 

pequeño resplandor gritándote "sálvame, sácame de aquí, vayámonos juntos, como 

dijimos en su día" y tú empiezas a negar con la cabeza, viendo que se acerca a ti, te 

agarra del brazo y te saca a la terraza.

Habláis.

Que si vuestra vida social, que si la vida profesional, que si la vida sentimental... Te 

cuenta que está solo desde que os dijísteis "Adiós", le dices que ya encontrará a 

alguien, te dice que te echa de menos, coges tu copa, te la bebes de un trago y le dices 

que ya encontrará a alguien, que tú no vas a joderte la vida de nuevo, que lo pasasteis 

bien en su momento, pero que ese momento ya había pasado. 

Sales de la terraza.

Coges tu abrigo y te vas.

Según sales del portal te encuentras a quien te está haciendo la vida más fácil.

Te abraza.

Le abrazas sin pensamiento de soltarte.

Eres feliz.

Te hace feliz.

El resto sólo son meros recuerdos, meras sombras del pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario