Yo empiezo donde termina tu espalda.
Todo sube mientras asciendo por tus piernas.
*Te estremeces*
Pequeños mordiscos por los muslos.
Caricias suaves en tus cumbres borrascosas.
Emanas calor y me pones caliente.
*Se te corta la respiración*
Me agarras del pelo y me aprietas contra tu entrepierna.
Gimes tímidamente pero te aferras a mi lengua como a un clavo ardiendo.
Agarras con fiereza a las sábanas, mientras no hacer ruido.
*Me introduzco*
Del vals al tango en tan solo unos minutos.
Sudando como si estuvieramos en un baño turco.
Te muerdo esos grandes peces rosados mientras intento llegar al fondo del asunto.
*Bajas tu mano hasta el valle*
Empiezas a acompañarme en tu obtención de placer.
Y terminas cayendo exahusta, a mi merced.
Y cambias de posición para poder ver con detenimiento el estampado de las sábanas.
*Te azoto y te agarro de las crines*
Me aferro a tus caderas para coger el ritmo.
Estoy llegando al fondo del asunto y a ti te falta el aire.
Y sólo acabo de empezar.
*Sollozas de placer*
Has pasado de ser recatada y gritas.
Ya no sé si te duele o disfrutas, pero no pienso parar.
Tus uñas se clavan en la almohada junto con tus dientes.
*Te pongo de medio lado y aumento la presión*
Me agarro de esos bollos de crema que tan dulces, me saben.
Ya falta poco para llegar y ya veo la meta.
Y ya no sé si tanta humedad es buena o mala, pero aumenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario