donde perdí noches enteras pensándote,
para seguir.
Fumando como un carretero,
intentando evadirme,
pero no puedo,
Quiero salir corriendo de aquí.
*se señala la cabeza*
Qué triste es ser un perro sin guía
y un ciego sin ganas de andar.
Insistir, como si no fuera nada
y todo fuera a fallar.
Tirar la toalla dentro del ring,
y que el siguiente asalto se de aún así.
*se cubre la cara con las manos*
Necesitar de un cálido abrazo
y un muñeco de nieve que no se derrita.
Ni siquiera por ti.
He enseñado a mi niña interna a verte
y no echarse a llorar.
Pero sigue sin tener fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario