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lunes, 20 de junio de 2016

Qué hago contigo.

Lleva tanto tiempo avanzando sin rumbo, que cuando ha conseguido llegar a la meta, ajada y moribunda, no supo cómo sentirse.
Y tú disfrutando la vida lejos de este despojo al que un día llamaste "amor".
Lleva alimentándose de las sobras del resto del mundo tanto tiempo que la victoria le sabe extraño. A lo largo de esta caminata, ha perdido mil veces a Sam y nunca ha tenido la entereza y esa capacidad de supervivencia de Robert Neville. Ni siquiera aprendió a cazar.
Sólo se ha convertido en la casa de acogida de un millón de niños perdidos que buscaban a Peter Pan y que terminaron yéndose volando. Y ni siquiera tiene para pagar la luz o el agua, sólo para estar, sólo para ser. Y ahora mismo, una vez ha terminado todo, va a abandonar el nido, el síndrome de éste le está afectando y sólo puede compararlo a cómo se sintió cuando tú lo hiciste. Siendo las comparaciones odiosas.
No puede tomarse ni un descanso para retomar fuerzas y está bastante agotada; <<bastante>> por no decir <<demencialmente>>.

*¿Que qué espero?*

Han cambiado muchas cosas desde la última vez, tanto que su pelo se ha convertido en helechos, cuyos soros albergan esporas de esperanza desperdigándolas por todas partes, sin quedarse nada para sí. Tanto que Bryan Mills decidió no buscar ni a su hija ni a su ex mujer y mucho menos vengarse. 
Los carroñeros se han comido todo lo bonito que quedaba, hasta la brizna de luz de sus ojos. Hasta los nervios amarillos de sus iris. Recuerdo a John Wick reflejado ellos, buscándose cualquier excusa para manterse con vida y no recaer ni incumplir las normas básicas del hotel. Y a quién le importa nada ahora.


*Chirridos y balbuceos*

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