Cervezas caseras.
Reacciones alérgicas en la piel.
Mejillas sonrojadas y miradas de alelamiento masivo.
Y ahora sólo estoy pagando las desdichas siguientes. Con un cúmulo-nimbo formándoseme en la garganta a punto de colapsar. Después de tanto tiempo luchando contra la resaca que me lleva al fondo, me dejo llevar, me dejo flotar.
No quiero nada que sea sin ti, porque eres el resultado esperado de la medicación sin efectos adversos. Eres la responsabilidad hecha pilar, con el toque agrio de haber perdido las ganas de hacer locuras, con la esperanza emitida por las pupilas.
Reacciones excesivas y dramatismo ilustrado. Huidas rápidas con tropiezos de por miedo. Una vuelta dada en vida, con amnesias cada fin de beso. Momentos incómodos, miedos en medias deshilachadas y pasos en falso, amigo, con palos de ciego. En mi cara, sólo golondrinas volando de las cornisas, porque me había emocionado contigo, me estaba sintiendo hasta bien.
Tengo el mundo sensible guardado, siguiendo unas medidas estructurales de precaución, como residuos tóxicos enfriándose, para ver si en algún momento puedo verterlos sin problema en algún lugar; pero cuando te he encontrado, ya te estabas yendo y vuelta a empezar. Sigo sin entender las indirectas ni las sutilezas ni nada de lo que me supone una dificultad social, pero siempre nos quedarán las canciones, ¿verdad?
Y resulta que es el supuesto tercer verano de mi vida y nunca te dije por qué no convenía a tu lado; te mereces algo más y mejor, no un espectro con problemas de movilidad emocional, no un lastre que de vez en cuando es gracioso y te anima a seguir avanzando pese a todo. No alguien a quien cuidar cual enfermo crónico en su lecho de muerte.
*querer a alguien significa no quedarte si vas a joderle*
Lo único que puedo decir es que me dolió haberme ilusionado -y asumo la culpa por hacerlo- con que te apiadases de mí, con que me abrazases mucho cuando me vieras, con volver a ver la mirada cansada pero feliz por haber estado cinco minutos conmigo... Y, sin embargo, te tomaste las bromas como algo serio y lo serio como nada; ni llegué a decir que te quiero como si no volviera a salir el sol todas las mañanas.
Y sigue siendo mi culpa que siga siendo invierno dentro de mí.
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