Llevo eternidades aquí arriba, demasiadas, desde que me desterraron de lo que vosotros conocéis como "infierno", os contaré el porqué, cuando yo morí, sí, en su día fui un ser humano, me llevaron directamente al inframundo, no hicieron falta los típicos juicios ni pruebas para ver si era capaz de llegar al cielo, me negué a hacerlos, reconocí mis pecados, sobre todo el de haber amado, ¿qué porqué digo que fue un pecado? Porque por amor rompí los diez mandamientos de Dios, nunca me fié de los mandamientos eclesiásticos y mucho menos de esa institución sectaria.
El primero lo rompí cuando perdí la fe, fe cristiana impuesta, claro está, el horfanato al que me llevaron después de ser una criatura abandonada era así, cuando dejé de creer como un borrego, cuando me dí a buscar explicaciones, cuando supe que nunca estuve en sus manos y que este mismo no era mi padre y que ni siquiera me quería, ¿cómo supe todo esto? Simple, un padre misericordioso y que ama a sus hijos no los condena a penurias, los salva de ellas. Allá por mi último tramo de infancia o lo poco que tenía de ella; el segundo, fue cuando me empecé a cagarme en lo sagrado y demás blasfemias, esto fue por aquella época de adolescencia en la que empecé a odiar, curiosamente, al mundo entero, con lo cual también rompí el cuarto, ya que los odiaba por haberme abandonado desde mi nacimiento, aunque no tuvieran culpa, los odiaba.; eso de santificar las fiestas también fue por la misma estapa, me dí al alcohol y a distintas drogas legales, sobretodo en las fiestas "sagradas", la cantidad de Navidades y Semanas Santas que no recuerdo gracias a pasarlas ida; el sexto y el noveno fueron de la mano junto al séptimo y al décimo, cuando me enchoché de aquella mujer que salía con mi mejor amigo, entre que hicimos de todo lo que podáis imaginar y la crucé de acera, se la arrebaté de todas las formas que existían, y no me vengáis diciendo que "una persona no es un objeto que robes o codicies" porque la chica era un florero, un mero juguete, un pasatiempo, dentro de esa carcasa no había nada más que vacío, estaba de adorno en la vida; el octavo y el quinto lo incumplí en dos partes, la primera cuando maté la parte de sentimientos que llevaba dentro, negando que en un momento me enamoré de una chica, que bebí los vientos por ella, y la otra el día que me suicidé, sí, por amor.
Estaréis pensando "ningún ser humano merece que mueras por ella", pero es que no era humana, era un súcubo, yo lo sabía y aún así me enamoré.
Cuando llegué al infierno, supe que podría estar con ella, ¿sabéis por qué me echaron del infierno? Por la pureza de mis sentimientos hacia aquel demonio con apariencia de mujer, ¿irónico? Muchísimo, ¿jodido? Pues también.
Una vez me echaron de allí no podían largarme al purgatorio, sabían que iba a mandar a todos los del purgatorio derechos al infierno, no podían devolverme a la vida porque no soy "digna" de ella, ¿qué hicieron? Mandarme a la tortura donde estoy, tortura por muchos motivos: primero soy una mujer que atrae al resto de mujeres pero a la vez a los hombres, aunque se supone que deberían ser andróginos y asexuales, pues bien, las cosas han mutado tanto que las reglas también las han sufrido, segundo que mis sentimientos son demasiado puros hasta para estar aquí, aburrida, sin poder hacer nada, y tercero porque los santos hacen lo imposible para echarme y el dueño del cotarro no puede hacerles caso, es gracioso porque los llamados mártires son los únicos que se mantienen alejados y con los que se puede conversar, sufren hasta después de morir, me dan demasiada lástima... Demasiada.
Los alados de plumas están deseando vivir, digo están porque el "jefe" al menos está demostrando cierta paciencia conmigo, ya que tanto hace por promulgarla, le obligo a que la cumpla.
Patéticos seres.
Desde estas alturas se ven tan patéticos.
Todo tan comparable.
Todo tan patético.
Hasta mi pensamiento es patético por tanta redundancia.
Únicamente lo que me motiva son las pinturas del sol sobre este lienzo llamado mundo.
Mientras,
los humanos destruyéndose, destruyéndolo todo a su paso, destrozando lo
que les ha sido regalado por el gemelo "bueno".
Los de arriba
culpando al gemelo "malo" de pervertir la sencilla y débil mente humana,
para que reine el caos. El ejército del de arriba luchando contra el
ejército del de abajo.
Los gemelos enfrentados como dos niños por un mismo juguete.
Pero
yo aquí no he venido a hablaros de esa mierda, yo he venido a hablaros
de cómo conseguir las alas una vez paséis a "mejor vida", que por cierto
es un coñazo, bien, el secreto es: vivíd, sencillo, ¿no? Dejáos de
gilipolleces, vivíd vuestra vida, dejad la del resto tranquila, ¿qué, la
cosa se complica, verdad?
Total, una vez muráis os vais a arrepentir de todo.
Que os pensáis que el de arriba es "muy bueno" pero ahí estáis,
padeciendo, sufriendo, obligados a vivir, a seguir unas leyes y una
única penitencia, a tener que ayudaros y no recuerdo qué más mierda.
Que os pensáis que el de abajo es "muy malo" pero ahí estáis,
disfrutando de los siete pecados capitales, de vuestros cuerpos, dándoos
alegrías y dándoselas a otros.
¿Qué que hago yo? De vez en cuando la veo desde aquí arriba, creando el caos en la Tierra, con su increíble sensualidad, su erotismo, ese lado tierno casi imperceptible, sé que en su día sintió algo, si no, no miraría con lástima hacia arriba ni hubiera llorado cuando me desterraron de su mundo, seguramente me eche de menos, seguramente yo a ella la siga amando...
domingo, 24 de marzo de 2013
domingo, 3 de marzo de 2013
Noches de carnaval.
-¿Quieres
bailar? –te pregunta extendiéndote una mano, sorprendida de ti misma accedes.
Te
acercas a él, su mano en tu cintura, tus brazos rodeando su cuello mientras
sujetas tu sombrero de capitana, te empieza a besar, le sigues el beso olvidándote
de tus responsabilidades, de tus amigas, de que no querías embadurnarte de
pintura y que por eso siempre vas poco
maquillada… Tu mano le acaricia la nuca, su mano te agarra del culo… Siempre te
han gustado las reacciones instintivas.
-Te
estoy poniendo perdida -te dice separándote un poco y sonriendo, os habéis
olvidado de que él es el Joker.
-No
importa, esto se limpia… -dices con los berretes de ceras de colores.
-No sé
dónde hemos dejado a nuestros amigos –se le escapa una risa tonta.
-Podríamos
fugarnos a un sitio más privado que no sea este antro -propones- total, ya estamos “perdidos”.
Las palabras
se convirtieron en susurros de pintura en tu oreja, el camino de media hora
hasta tu casa parecía haberse convertido en humo, él parecía más benévolo que
villano, tú parecías más extrovertida que tú misma, pero ¿qué más daba? Querías
compañía nocturna y la ibas a tener, como siempre, consiguiendo todo lo que
quieres.
Te coge
y te empotra contra las paredes del portal con besos, subir las escaleras hasta
el piso se convertía en una misión complicadamente lujuriosa, encajar la llave
y abrir la puerta en un abrir y cerrar de ojos por parar a coger aire, la ropa
empezaba a volar nada más pasar el umbral de la “modosidad” a la zona personal,
las paredes se hicieron testigos de la mejor compañía que estabas teniendo
desde hace mucho y las ventanas estaban escuchando los diferentes resoplidos y
gemidos que retumbaban de las fieras.
Saliva
que recorría sitios nuevos, mordiscos en los pezones, orejas y labios, arañazos
en cada centímetro de espalda, piernas y nalgas, miles de vueltas, miles de
marcas de sudor por los muebles, paredes y ventanas, pasar por debajo de la
ducha antes de terminar con el último en la cama, como buenas noches.
Iba a
ser verdad que el villano de los comics había instaurado el caos en ti y en tu
refugio, ¿qué ibas a esperar al ser la capitana del caos esperando a que tu
barco se hundiera?
lunes, 25 de febrero de 2013
¿Un sentimiento? El más bonito
Dulce mía, que siempre fría y a mi lado estás, locura que me acompaña en mis llantos nocturnos y en mis sollozos internos, agraciada con el don de la omnipresencia y desgraciada por el odio que te infiere el ser humano.
Oh, mi amada, ¿cuántas penurias tienes que pasar para ser sólo amada por mi persona?
¿qué te deparará el futuro incierto?
¿qué será de ti sin mí y de mí sin ti?
Pequeña manta que me cubres en cada momento desde que recuerdo, siempre protegiéndome, siempre amándome, siempre tú conmigo.
Te prometí la vida si la pasabas a mi lado y aquí estamos, por ahora, desde el principio y hasta que muera, mi pequeña soledad, mi deseada...
miércoles, 2 de enero de 2013
Anda que no pides, guapa.
Después de un día horrible, entre las clases, que cada vez aguantas peor a la gente, que cada vez odias más la comida, que cada vez tienes más sueño y sueños, cada vez más sed...
Es la una de la madrugada, tu maquillaje se te ha corrido, los tacones te aprietan, llegas a esa casa con el aire acondicionado averiado, suelta demasiado calor para estos días de lluvia y frío...
Él está dormido ya, su vida tampoco es muy agradable que tú sepas, mejor no despertarlo, bastante le cuesta dormir a él también.
Te quedas en ropa interior y te pones una de sus camisetas XXL, la de los graffitis, esa que te tanto te gusta, te diriges al cuarto de estudio para no molestarlo, enciendes la luz y te sientas en la silla enfrente del escritorio para ver si haces algo de provecho: "necesito desahogarme" dices mientras sacas tu cuaderno de dibujos, no se te da bien, pero te relaja como nada...
Pasan las horas y la camiseta te estorba, te la quitas y la dejas mal colgando de la silla, te queda entintar y poner el color al dibujo, te dispones a ello cuando empiezas a sentir una respiración en tu oído y una barba rozando tu hombro, miras el reloj y ya son las cuatro.
El dueño de la segunda respiración de la casa te empieza a susurrar "¿te pensabas que no iba a notar tu ausencia?", eso deriva en que se te escape una sonrisa tonta.
-Ahora voy... -contestas.
-Me quedaré contigo aquí, leyendo hasta que te entre el sueño -te sonríe mientras se sienta en el sillón que tenéis entre la estantería y la lámpara- Por cierto, quedaría bien más tinta sobre tu extensión.
-¿Qué tienes en mente?-le miras de reojo, con confidencia y con tu sonrisa de lado.
-Un "Insomne" en la muñeca izquierda, debajo del "Destino".
-No estaría mal...
Mientras él leía y se dormía en el mismo sillón, tú terminabas el dibujo y el sol decidía ir quitando protagonismo a la Luna...
Las ocho de la mañana, te levantas, vas a la cocina, coges una taza y la llenas de leche con cacao instantáneo, lo llevas al escritorio, coges la manta con estampado de zebra y se la pones encima a él. Te vas a la cama, para dormir al menos dos horas, total, es sábado, no hay clases y él no tiene que trabajar, mejor que uno de los dos descanse, alguien tiene que ser fuerte...
Es la una de la madrugada, tu maquillaje se te ha corrido, los tacones te aprietan, llegas a esa casa con el aire acondicionado averiado, suelta demasiado calor para estos días de lluvia y frío...
Él está dormido ya, su vida tampoco es muy agradable que tú sepas, mejor no despertarlo, bastante le cuesta dormir a él también.
Te quedas en ropa interior y te pones una de sus camisetas XXL, la de los graffitis, esa que te tanto te gusta, te diriges al cuarto de estudio para no molestarlo, enciendes la luz y te sientas en la silla enfrente del escritorio para ver si haces algo de provecho: "necesito desahogarme" dices mientras sacas tu cuaderno de dibujos, no se te da bien, pero te relaja como nada...
Pasan las horas y la camiseta te estorba, te la quitas y la dejas mal colgando de la silla, te queda entintar y poner el color al dibujo, te dispones a ello cuando empiezas a sentir una respiración en tu oído y una barba rozando tu hombro, miras el reloj y ya son las cuatro.
El dueño de la segunda respiración de la casa te empieza a susurrar "¿te pensabas que no iba a notar tu ausencia?", eso deriva en que se te escape una sonrisa tonta.
-Ahora voy... -contestas.
-Me quedaré contigo aquí, leyendo hasta que te entre el sueño -te sonríe mientras se sienta en el sillón que tenéis entre la estantería y la lámpara- Por cierto, quedaría bien más tinta sobre tu extensión.
-¿Qué tienes en mente?-le miras de reojo, con confidencia y con tu sonrisa de lado.
-Un "Insomne" en la muñeca izquierda, debajo del "Destino".
-No estaría mal...
Mientras él leía y se dormía en el mismo sillón, tú terminabas el dibujo y el sol decidía ir quitando protagonismo a la Luna...
Las ocho de la mañana, te levantas, vas a la cocina, coges una taza y la llenas de leche con cacao instantáneo, lo llevas al escritorio, coges la manta con estampado de zebra y se la pones encima a él. Te vas a la cama, para dormir al menos dos horas, total, es sábado, no hay clases y él no tiene que trabajar, mejor que uno de los dos descanse, alguien tiene que ser fuerte...
viernes, 16 de noviembre de 2012
Noche de estrellas...
Te despiertas asustada, vuelven a ser las 3a.m. y vuelves a despertar sola, después de acostarte acompañada, esta vida te está matando, la resaca de esa misma noche se te está acercando cual felino a su presa, lo notas, te dejas llevar hacia ella- "qué remedio"- piensas mientras te cubres el torso con una camiseta de tirantes blanca de hombre que había ahí por algún motivo que desconoces.
Dando tumbos sales de la habitación al salón, consigues vislumbrar la ropa tirada por el suelo, una botella de vodka encima de la mesa, las llaves tiradas de cualquier manera en el sillón...
El suelo te está congelando, decides seguir descalza hasta el baño; una luz fundida, la ducha goteando- "maldito fontanero" -sueltas mientras te sientas en el retrete a vaciar la vejiga que está a punto de reventarte...
Una vez quedada a gusto, vas a la cocina, que por algún motivo está con la luz encendida, abres y te sorprendes- "No sabía que madrugases tanto, ¿has conseguido dormir bien?" -sigues en estado de shock, el chico del que ni siquiera recuerdas el nombre o cómo terminasteis en tu cama, sigue ahí cuando tú has despertado- "s-sigues aquí..." -consigues pronunciar, extrañada, sorprendida gratamente, emocionada, ruborizada...
-Claro, anoche te lo dije.
-N-no me acuerdo de nada...
-Lo supongo, pero te lo repetiré cada madrugada que te despiertes a las tantas de la mañana "ni soy como el resto, ni pienso serlo" además una niña como tú no debe de ir buscando quién la llene cada noche, si no, alguien que la llene cada día completo.
Te echas a llorar y te despiertas asustada, vuelven a ser las 3a.m. y vuelves a despertar sola, después de acostarte acompañada, esta vida te está matando, la resaca de esa misma noche se te está acercando cual felino a su presa, lo notas, te dejas llevar hacia ella- "qué remedio"- piensas mientras te cubres el torso con una camiseta de tirantes blanca de hombre que había ahí por algún motivo que desconoces...
Dando tumbos sales de la habitación al salón, consigues vislumbrar la ropa tirada por el suelo, una botella de vodka encima de la mesa, las llaves tiradas de cualquier manera en el sillón... Y ves una nota al lado de la botella:
"Volveré cada amanecer para hacerte soñar algo más que pesadillas, ven a la cocina, allí estoy, para ti".
Dando tumbos sales de la habitación al salón, consigues vislumbrar la ropa tirada por el suelo, una botella de vodka encima de la mesa, las llaves tiradas de cualquier manera en el sillón...
El suelo te está congelando, decides seguir descalza hasta el baño; una luz fundida, la ducha goteando- "maldito fontanero" -sueltas mientras te sientas en el retrete a vaciar la vejiga que está a punto de reventarte...
Una vez quedada a gusto, vas a la cocina, que por algún motivo está con la luz encendida, abres y te sorprendes- "No sabía que madrugases tanto, ¿has conseguido dormir bien?" -sigues en estado de shock, el chico del que ni siquiera recuerdas el nombre o cómo terminasteis en tu cama, sigue ahí cuando tú has despertado- "s-sigues aquí..." -consigues pronunciar, extrañada, sorprendida gratamente, emocionada, ruborizada...
-Claro, anoche te lo dije.
-N-no me acuerdo de nada...
-Lo supongo, pero te lo repetiré cada madrugada que te despiertes a las tantas de la mañana "ni soy como el resto, ni pienso serlo" además una niña como tú no debe de ir buscando quién la llene cada noche, si no, alguien que la llene cada día completo.
Te echas a llorar y te despiertas asustada, vuelven a ser las 3a.m. y vuelves a despertar sola, después de acostarte acompañada, esta vida te está matando, la resaca de esa misma noche se te está acercando cual felino a su presa, lo notas, te dejas llevar hacia ella- "qué remedio"- piensas mientras te cubres el torso con una camiseta de tirantes blanca de hombre que había ahí por algún motivo que desconoces...
Dando tumbos sales de la habitación al salón, consigues vislumbrar la ropa tirada por el suelo, una botella de vodka encima de la mesa, las llaves tiradas de cualquier manera en el sillón... Y ves una nota al lado de la botella:
"Volveré cada amanecer para hacerte soñar algo más que pesadillas, ven a la cocina, allí estoy, para ti".
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