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jueves, 4 de abril de 2013

Comunidad biológica.

Una pequeña casita de madera, rodeada por un bosque de coníferas que protege un lago cristalino formado por una cascada, desde la casita se pueden ver las olas del mar romperse al contacto con la orilla.
 

Es de madrugada, una fina niebla arropa la casa, el sol empieza a saludar, pero ella ya estaba despierta desde hacía horas, ahí sentada, en su sofá retorcido, entre las cenizas del incienso de vainilla...
De pronto un íncubo aparece de las lenguas de la chimenea encendida.
 

De pronto todo se ilumina.
 

De pronto se encuentran hablando vanalidades, risas educadas y miradas perversas.
 

El entorno es agradable, la pequeña neblina ha desaparecido, pero el sol ya no brilla, está todo el cielo cubierto de nubes de tormenta.
 

Últimamente hay demasiadas tormentas.
 

Dentro de la casa se está provocando un seísmo, ella ha caído bajo los encantos de demonio de fuego, lo que él no sabe es que ella también estuvo en su día en el infierno, que fue desterrada de allí hacía años, pero en su interior seguía guardado lo que fue.
 

Los acercamientos son inevitables, el contacto estaba escrito.
 

El primero, el segundo y el tercero... 

Aún no han desfallecido, pero algo ocurre, las cenizas se han esfumado, han desaparecido, el suelo se descubre con una mullida capa de musgo como alfombra.
 

El teatro de ella ha hecho desaparecer su propia coraza, su propio crucifijo y cuando quiso mirarlo por última vez, sólo se vió a si misma, complementándose.

martes, 26 de marzo de 2013

Ecosistema. Verde ecosistema.

El tic tac de un reloj perdido, susurros, silencio, gotas golpeando las ventanas, truenos...
Lluvia, tormenta, oscuridad rota por algún que otro rayo...
Soledad acompañada, pereza rota por las ganas de fundirse, pensamientos suprimidos, una manta cubriendo las pasiones...
Él sin creer en el amor ni en la felicidad, sólo en lo que él mismo entendía por sentimientos y en lo que creía de amistad, para él todo era demasiado frívolo, demasiado efímero, demasiado ligero, todo menos ella, aún así no era la única en su vida, ella lo sabía, le conocía demasiado bien; ella con su concepto de amor deformado, sin creer en la amistad ni en ningún tipo de relación social humana, sólo creyendo en lo tangible, en ese momento sólo él era físico, nada más allá de esa barrera, consiguiendo lo que quiere, a quien quiere, tiene las cosas claras y sabe perfectamente que es un puerto al que él puede llegar las veces que quiera, que siempre estará para él, que siempre permanecerá inamovible.
Los lazos de amistad sólida que unían sus almas hasta hace unos minutos, ahora mismo estaban uniendo los dos cuerpos, las dos carcasas que los envolvían se estaban fundiendo, derritiéndose, creando una paz absoluta a su alrededor, como un jardín, un clima que perfectamente podría tener el color de la tranquilidad, obviamente perturbada por suspiros, risas y gemidos.
El uno deseaba los labios de la otra, la otra deseaba coger las riendas, uno acariciando las mejillas de su contraria con los labios, la otra girando la cabeza haciendo que los labios se encontrasen, besos tímidos que dieron paso a lujuria, carne y piel, saliva, lenguas enfrentadas, caricias y escalofríos. Vicio.
La ropa ha desaparecido entre las espinas de ese cielo, enfermos de pasión, tristes despojos desprovistos de su parte sensible y llevados por sus esencias, buscando sitios dónde morar en el otro, aunque sólo sea por ese momento, por esa eternidad, descansando sus alientos entre las embestidas, entre el traquetreo de los muebles del seísmo que estaban provocando, ya estaban perdidos debajo de sus tormentos dándose todo el placer y a la vez todo el dolor, como si fuera una vacuna y el mismo fuera el virus descuartizado para crear defensas, aprisionados en su oscuridad verdosa, cegados por la luz del éxtasis, del clímax, las llamas que parecían creadas por sulfato de cobre...
Definitivamente se estaban sacrificando por el otro, arrancándose el corazón y despreciándolo.

domingo, 24 de marzo de 2013

Biosfera.

Llevo eternidades aquí arriba, demasiadas, desde que me desterraron de lo que vosotros conocéis como "infierno", os contaré el porqué, cuando yo morí, sí, en su día fui un ser humano, me llevaron directamente al inframundo, no hicieron falta los típicos juicios ni pruebas para ver si era capaz de llegar al cielo, me negué a hacerlos, reconocí mis pecados, sobre todo el de haber amado, ¿qué porqué digo que fue un pecado? Porque por amor rompí los diez mandamientos de Dios, nunca me fié de los mandamientos eclesiásticos y mucho menos de esa institución sectaria.
El primero lo rompí cuando perdí la fe, fe cristiana impuesta, claro está, el horfanato al que me llevaron después de ser una criatura abandonada era así, cuando dejé de creer como un borrego, cuando me dí a buscar explicaciones, cuando supe que nunca estuve en sus manos y que este mismo no era mi padre y que ni siquiera me quería, ¿cómo supe todo esto? Simple, un padre misericordioso y que ama a sus hijos no los condena a penurias, los salva de ellas. Allá por mi último tramo de infancia o lo poco que tenía de ella; el segundo, fue cuando me empecé a cagarme en lo sagrado y demás blasfemias, esto fue por aquella época de adolescencia en la que empecé a odiar, curiosamente, al mundo entero, con lo cual también rompí el cuarto, ya que los odiaba por haberme abandonado desde mi nacimiento, aunque no tuvieran culpa, los odiaba.; eso de santificar las fiestas también fue por la misma estapa, me dí al alcohol y a distintas drogas legales, sobretodo en las fiestas "sagradas", la cantidad de Navidades y Semanas Santas que no recuerdo gracias a pasarlas ida; el sexto y el noveno fueron de la mano junto al séptimo y al décimo, cuando me enchoché de aquella mujer que salía con mi mejor amigo, entre que hicimos de todo lo que podáis imaginar y la crucé de acera, se la arrebaté de todas las formas que existían, y no me vengáis diciendo que "una persona no es un objeto que robes o codicies" porque la chica era un florero, un mero juguete, un pasatiempo, dentro de esa carcasa no había nada más que vacío, estaba de adorno en la vida; el octavo y el quinto lo incumplí en dos partes, la primera cuando maté la parte de sentimientos que llevaba dentro, negando que en un momento me enamoré de una chica, que bebí los vientos por ella, y la otra el día que me suicidé, sí, por amor.
Estaréis pensando "ningún ser humano merece que mueras por ella", pero es que no era humana, era un súcubo, yo lo sabía y aún así me enamoré.
Cuando llegué al infierno, supe que podría estar con ella, ¿sabéis por qué me echaron del infierno? Por la pureza de mis sentimientos hacia aquel demonio con apariencia de mujer, ¿irónico? Muchísimo, ¿jodido? Pues también.
Una vez me echaron de allí no podían largarme al purgatorio, sabían que iba a mandar a todos los del purgatorio derechos al infierno, no podían devolverme a la vida porque no soy "digna" de ella, ¿qué hicieron? Mandarme a la tortura donde estoy, tortura por muchos motivos: primero soy una mujer que atrae al resto de mujeres pero a la vez a los hombres, aunque se supone que deberían ser andróginos y asexuales, pues bien, las cosas han mutado tanto que las reglas también las han sufrido, segundo que mis sentimientos son demasiado puros hasta para estar aquí, aburrida, sin poder hacer nada, y tercero porque los santos hacen lo imposible para echarme y el dueño del cotarro no puede hacerles caso, es gracioso porque los llamados mártires son los únicos que se mantienen alejados y con los que se puede conversar, sufren hasta después de morir, me dan demasiada lástima... Demasiada.

Los alados de plumas están deseando vivir, digo están porque el "jefe" al menos está demostrando cierta paciencia conmigo, ya que tanto hace por promulgarla, le obligo a que la cumpla.

Patéticos seres.
Desde estas alturas se ven tan patéticos.
Todo tan comparable.
Todo tan patético.
Hasta mi pensamiento es patético por tanta redundancia.
Únicamente lo que me motiva son las pinturas del sol sobre este lienzo llamado mundo.
Mientras, los humanos destruyéndose, destruyéndolo todo a su paso, destrozando lo que les ha sido regalado por el gemelo "bueno".
 Los de arriba culpando al gemelo "malo" de pervertir la sencilla y débil mente humana, para que reine el caos. El ejército del de arriba luchando contra el ejército del de abajo.
Los gemelos enfrentados como dos niños por un mismo juguete.

Pero yo aquí no he venido a hablaros de esa mierda, yo he venido a hablaros de cómo conseguir las alas una vez paséis a "mejor vida", que por cierto es un coñazo, bien, el secreto es: vivíd, sencillo, ¿no? Dejáos de gilipolleces, vivíd vuestra vida, dejad la del resto tranquila, ¿qué, la cosa se complica, verdad? 
Total, una vez muráis os vais a arrepentir de todo.
Que os pensáis que el de arriba es "muy bueno" pero ahí estáis, padeciendo, sufriendo, obligados a vivir, a seguir unas leyes y una única penitencia, a tener que ayudaros y no recuerdo qué más mierda.
Que os pensáis que el de abajo es "muy malo" pero ahí estáis, disfrutando de los siete pecados capitales, de vuestros cuerpos, dándoos alegrías y dándoselas a otros.

¿Qué que hago yo? De vez en cuando la veo desde aquí arriba, creando el caos en la Tierra, con su increíble sensualidad, su erotismo, ese lado tierno casi imperceptible, sé que en su día sintió algo, si no, no miraría con lástima hacia arriba ni hubiera llorado cuando me desterraron de su mundo, seguramente me eche de menos, seguramente yo a ella la siga amando...

domingo, 3 de marzo de 2013

Noches de carnaval.


-¿Quieres bailar? –te pregunta extendiéndote una mano, sorprendida de ti misma accedes.
Te acercas a él, su mano en tu cintura, tus brazos rodeando su cuello mientras sujetas tu sombrero de capitana, te empieza a besar, le sigues el beso olvidándote de tus responsabilidades, de tus amigas, de que no querías embadurnarte de pintura y que por eso  siempre vas poco maquillada… Tu mano le acaricia la nuca, su mano te agarra del culo… Siempre te han gustado las reacciones instintivas.
-Te estoy poniendo perdida -te dice separándote un poco y sonriendo, os habéis olvidado de que él es el Joker.
-No importa, esto se limpia… -dices con los berretes de ceras de colores.
-No sé dónde hemos dejado a nuestros amigos –se le escapa una risa tonta.
-Podríamos fugarnos a un sitio más privado que no sea este antro -propones-  total, ya estamos “perdidos”.
Las palabras se convirtieron en susurros de pintura en tu oreja, el camino de media hora hasta tu casa parecía haberse convertido en humo, él parecía más benévolo que villano, tú parecías más extrovertida que tú misma, pero ¿qué más daba? Querías compañía nocturna y la ibas a tener, como siempre, consiguiendo todo lo que quieres.

Te coge y te empotra contra las paredes del portal con besos, subir las escaleras hasta el piso se convertía en una misión complicadamente lujuriosa, encajar la llave y abrir la puerta en un abrir y cerrar de ojos por parar a coger aire, la ropa empezaba a volar nada más pasar el umbral de la “modosidad” a la zona personal, las paredes se hicieron testigos de la mejor compañía que estabas teniendo desde hace mucho y las ventanas estaban escuchando los diferentes resoplidos y gemidos que retumbaban de las fieras.
Saliva que recorría sitios nuevos, mordiscos en los pezones, orejas y labios, arañazos en cada centímetro de espalda, piernas y nalgas, miles de vueltas, miles de marcas de sudor por los muebles, paredes y ventanas, pasar por debajo de la ducha antes de terminar con el último en la cama, como buenas noches.

Iba a ser verdad que el villano de los comics había instaurado el caos en ti y en tu refugio, ¿qué ibas a esperar al ser la capitana del caos esperando a que tu barco se hundiera?

lunes, 25 de febrero de 2013

¿Un sentimiento? El más bonito

Dulce mía, que siempre fría y a mi lado estás, locura que me acompaña en mis llantos nocturnos y en mis sollozos internos, agraciada con el don de la omnipresencia y desgraciada por el odio que te infiere el ser humano.

Oh, mi amada, ¿cuántas penurias tienes que pasar para ser sólo amada por mi persona? 

¿qué te deparará el futuro incierto?

 ¿qué será de ti sin mí y de mí sin ti? 

Pequeña manta que me cubres en cada momento desde que recuerdo, siempre protegiéndome, siempre amándome, siempre tú conmigo.

Te prometí la vida si la pasabas a mi lado y aquí estamos, por ahora, desde el principio y hasta que muera, mi pequeña soledad, mi deseada...