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miércoles, 26 de junio de 2013

No nos engañemos.

No merece la pena humedecer los ojos por una partida inevitable, que era lógica y se conocía de antemano.
Seguiremos siendo como las golondrimas y el balcón de Bécquer, como la primavera y la alergia que conlleva la misma, como el frío invernal y su época, como el alcohol de 96º y las heridas abiertas... 
Mi alma sólo te grita que le saques las ganas de vivir, de tantas líneas curvas ya no reconocía un camino quebrado del correcto, que te has convertido en la luz que me ilumina la mirada... Pero no nos engañemos, te irás, me iré, desapareceremos de la vida del otro. Las personas son como aviones y aeropuertos, van y vienen, está asumido, costará hacerme a la idea, pero es la idea en sí.
Harás tu vida lejos, o cerca, qué más da, es la vida la que te dará la felicidad que necesitas, no yo; haré mi vida lejos, o cerca, qué se yo, pero será el tiempo quién ordene mis demonios, no tú.
No nos perdamos ahora, aunque duela después, hagamos que merezca la pena y llevémonos un buen recuerdo.
Somos presos del tiempo, somos los amortiguadores de los relojes de arena estropeados. Serán susurros de silencio por las mañanas, serán arañazos desgarradores por las noches, en el tiempo libre que haya, serán recuerdos que viajarán por cada tramo de piel... Serás tú en formato lejano.
No quedará otra más que doler, doler en el pensamiento ajeno hasta que el propio sufrimiento entumezca los sentidos hasta no percibir nada de ellos.
Y no te preocupes estaré tan bien como siempre lo he estado, estaré sonriendo por algún motivo tonto o serio, cercano o lejano, sonreiré por mi motivo actual o por otro creado. 
No pierdas el tiempo pensándome, no perderé el tiempo pensándote, o sí, sí lo haré, pero el reconocerte como debilidad no es mi fuerte, lo sabes, pero qué le voy a hacer más que esperar que no me entregues a los brazos del olvido ya que tú nunca al olvido serás condenado.
Y de sólo pensar que el futuro de al lado es triste y demoledor, solamente me queda salir corriendo, pero en sentido contrario a la huída, para así poder abrazarte, siempre he estado huyendo, siempre estuve escondiéndome de lo que me daba miedo, pero ahora... No le veo sentido, tú te irás y yo me quedaré sintigo. 
No te sientas triste por llevar tu vida por buen camino, nunca quise ser tu responsabilidad ni tu lastre y mucho menos tus frenos, quiérote en tu libertad, quiérote con tu forma de ser, quiérote como diamante en bruto escondido entre la escoria, pero te querré más cuando dejes de tener miedo a brillar y sé que a mi lado no podrás, tienes que volar.

sábado, 15 de junio de 2013

Let me be your dreams...

Si on n'aime pas trop, on n'aime pas assez...
Quand la verité n'est pas libre, la liberté n'est pas vraie...
Pour se consoler de n'être plus en état de donner de mauvais exemples...
Les gens qui veulent fortement une chose sont presque toujours bien servis par le hasard...
Pour aimer réellement quelqu’un, il est essentiel de se trouver dans la même chambre, et si possible sous le même drap...

¡PARDIEZ!
¿Qué ha sido de mis muros? ¿Qué ha sido de ese cofre donde guardaba todos mis sentimientos? ¿Por qué han decidido despertar?
Esperpentos, esperpentos y nada más que esperpentos...
Dulce... Eres tan dulce... ¿Por qué has decidido despertarlos? ¿Qué has hecho conmigo?
Preocupación, estrés... Un drama.
Una pequeña parte de mí te sigue odiando con la misma intensidad, pero la otra se ha podrido... Mon petit amour... Dando lugar a una gran masa de azúcar y nauseabunda necesidad... Il n'y a pas de prise de conscience sans douleur...
L'absence de crainte y la ausencia de dolor, ¿para qué le doy tantas vueltas? ¿para qué te doy tantas vueltas? Ah, sí, mi afán para calcularlo todo... Ne marches pas en avant de moi, je pourrais ne pas suivre. Ne marche pas en arrière de moi, je pourrais ne pas bien conduire. Marches à côté de moi...
Se siente bien... Me sientas bien...
Ya no sé nada, bueno, sí lo sé, pero me gusta demasiado, se siente extraño, me sientas extraño, te quiero y me extraño...

martes, 4 de junio de 2013

Soy el ocaso.

Me desperté en una habitación en llamas, sin poder respirar, notando como cada tramo de mi piel caía bajo las lenguas candentes, la gente miraba, yo no podía evitar llorar y gritar de dolor, nadie hizo nada, ni siquiera yo misma
Cuando salí, con las quemaduras deformando mi estructura, de lejos divisé una silueta oscura, que mis cansados e ineficaces ojos no podían descifrar, que no tenía detalles significaticos, no para el resto, no para esa gente que no hace nada, no para aquellos que se aferran a la vida que se les da hecha, pero que llamó la atención de lo que me quedaba de sentidos, demasiado.
Y de mi boca sólo pudo salir un "ven, cúrame las heridas con alcohol de 90º".
Me escuchó, no me oyó, me escuchó, se acercó, tanto que pude apreciar su dulce aroma, ambrosía, pude identificar su mirada proyectada por sus ojos bicolor...

Cuando se es el ocaso de la mente, cuando se es la alegría de la mente...

domingo, 28 de abril de 2013

Población estratificada.

"Uff... Qué dolor de cabeza" Piensas cuando te despiertas, vuelven a ser las cuatro de la madrugada, anoche te bebiste hasta el agua de los floreros para poder dormir algo, pero no has descansado, la maldita obra maravillosas de tus dos aplicaciones de microscopios de tus ojos se ha vuelto a activar sin aviso, se han encendido las luces y tú, maldita existencia, has vuelto a marearte mientras dormías, has vuelto a analizar tu interior...
Cada vez duermes menos y de descansar ni hablamos,los trabajos se esfuman como si de humo se tratase, pobrecito de ti... Desde que intentaron darte caza por tu don o por tu desgracia... Sólo intentabas ser útil, sólo te dedicabas a estudiar en laboratorios, pero el material de los mismo no era lo mismo que tú podías conseguir con tus ojos... Nunca has tenido necesidad de visitar el médico, nunca has tenído que lidiar con ellos desde que intentaron utilizarte cual cobaya experimental...
Tuviste que cuidarte y entenderte a la fuerza, intentaste ayudar a la gente, perdiste a tus padres por temor a lo que fueras y quién en su día te quiso dejó de existir hace años...
Odias al ser humano, odias tu existencia, puedes ver y no ver a tu antojo, lo que se puede y lo que no podría ni soñar el ojo humano normal...
Los pensamientos sangrientos recorren tu cerebro, sabes cómo hacerlo, sabes que no puedes hacer nada por ti... Sabes que no puedo hacer nada por ti, sólo soy tu conciencia, todo esto lo llevas pensando mientras te levantabas dirección al baño, te sientas en los fríos azulejos... El espejo sólo sabe reflejar tu decrepitud sin poder evitar echarte a llorar...
Solías comparar tu "don" con la Tierra y a ti con Atlas, pero ahora mismo sólo puedes pensar en que más bien eres Sísifo...
Intentaste compararlo frívolamente con la caverna de Platón... 
No deberías quedarte ahí, tirándote del pelo, no puedes herirte por algo que no tienes culpa...
Levántate, puedes cambiar el mundo, vamos...
-¡AH! -gritas pegando puñetazos a la pared, mientras brotan de tus nudillos sangre y de tus ojos emanas lágrimas inagotables... -Mañana... Mañana lo haré... Prepararé los materiales... Los desinfectaré... Sí, lo haré...
Te comportas como un lunático... No puedes seguir así... Piensa en qué sería de ella sin tu protección...
-Ella... -susurras en shock, dejando de hacer tonterías... - Lo siento...
-Sé lo que te pasa, te entiendo, lo sabes... - Te susurra mientras te abraza- Da igual si tengo que cuidar de ti o no, tú ya lo haces conmigo desde hace años, pero no voy a permitir que te mates... -dicho esto el tortazo que te suelta te espabila, te hace abrir los ojos, válgame la broma.
Le abrazas, le pides perdón, le acompañas a su habitación, le arropas y le das un beso en la frente, todo sin poder evitar el sufrimiento que puede suponer cargar a tu hermana con inválido ocular...

martes, 23 de abril de 2013

Cenizas de vainilla.

Vivo encerrada en mi mansión, en mi sofá retorcido, con mis ventanas tapiadas con listones de madera, el suelo lleno de las cenizas del incienso de vainilla de mi mente, debajo, el suelo de hierba cuidada, todo a oscuras, rodeada de silencio.
He dejado de hablar, de hecho lo detesto, he desistido en preguntar a la gente el típico "¿qué tal estás?", si alguien quiere desahogarse que lo haga, pero yo he dejado de estar encima de nadie.
Mis gustos no han variado nada, siguen siendo los mismos de siempre, lo único que más solidificados, de hecho estoy volviendo a lo que considero mi estilo, he conseguido a volver a ser yo.
Me he deshecho de lastres, de pesos innecesarios, pero me he cargado de mis propias mierdas.
Me hacen gracia demasiadas cosas que no son graciosas y me he vuelto muchísimo más exigente y perfeccionista que antes, demasiado. Los extremos nunca han sido buenos y yo siempre estoy en ellos.
He dejado de confiar en todo el mundo, he dejado de relacionarme, me he vuelto más autista que nunca, estoy mejor sola que rodeada de cretinos y mediocres.
Tengo un equilibrio emocional descompuesto, soy un témpano de hielo y soy marginal.
Sigo siendo una contradicción hecha persona, las tormentas me dan miedo cuando estoy dentro de casa pero no cuando estoy debajo de ellas, adoro jugar con fuego y quemarme aunque se me creen unas ampollas demasiado dolorosas, tengo miedo a las agujas, me quiero hacer más piercings y algún que otro tatuaje pero cuando me tienen que vacunar o sacar sangre me pongo malísima, temo a la oscuridad y sin embargo me paso el día a oscuras porque me siento a gusto, tengo vértigo y sigo subiéndome a los sitios más altos que encuentro, solamente por las magníficas vistas y aunque siga sin saber cómo bajar después.
Hace tiempo se me olvidó lo que se siente al perder y lo que es equivocarse, pero siempre que me ha pasado no he parado hasta conseguirlo o he enmendado y reconocido mis errores.
No soporto las mentiras de ningún tipo ni las verdades a medias, si me mientes te vas  fuera de mi vida para siempre, da igual el tipo de mentira que sea, si me mientes te largas de mi vida y no vuelves.
Estoy acomplejada, mucho, demasiado. Yo no busco una pareja que "me proteja", yo busco a una pareja tan cabrón como lo soy yo, que me quiera con mis cuantiosos defectos y que me empotre para quitarme los complejos.
Nunca me vais a ver llorar aunque esté más jodida de lo que lleguéis a pensar.
Disfrazo mi mal estar interior con humor e intentando ayudar a los demás, pero eso no quita para que siga igual o peor.
Me ponen nerviosas los pitidos de algunos aparatos electrónicos que mucha gente no escucha, pero que para mí son horriblemente molestos, que quebranten mi tranquilidad y también que estén encima de mí vigilando cada cosa que hago o pidiéndome explicaciones por todo, soy una persona que nadie va a controlar, mi libertad y mi felicidad es lo primero de todo y nada ni nadie puede arrebatarmelo.
Sigue sin existir ese alguien que me conozca, que me quiera de verdad o que me demuestre que le importo, pero en mi soledad estoy perfectamente. De todas formas me he alejado del mundo, mis experiencias hablan por mí, no tengo ganas de querer a nadie cerca ni mucho menos necesitar de ese alguien.
No estoy preparada para ningún tipo de relación.
Me ha vuelto a dar por evadirme constantemente del mundo, me he vuelto una persona amargada y asquerosamente sincera.
A veces, cuando algo o alguien me resulta verdaderamente bello, se me pone cara de tonta, la belleza de las cosas y de las personas se me ha precipitado a los primeros puestos de cosas primordiales en mi vida.
La lección que llevo grabada a fuego desde que tengo cuatro años es: "quien te quiere no te abandona, quien te quiere se queda contigo en todo momento, te protege y te cuida, si esa persona se aleja de ti es porque nunca te quiso". Lo llevo al pie de la letra.
Sigo amando la fotografía, tengo miles de fotos que nadie verá y que, sin embargo, yo adoro.
Mi mejor música son los gritos de silencio entre la muchedumbre.
Los pequeños detalles de la vida no los recuerdo, pero los disfruto demasiado cuando suceden.
Sigo dando malas primeras impresiones, dando miedo, siendo borde, sigo siendo asocial y antisocial. Sigo sin saber demostrar lo que quiero, sin saber mostrar los sentimientos ni siquiera he conseguido ser menos fría.
Y sobre todo: sigo odiándome.