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domingo, 25 de mayo de 2014

Nos encontramos ante una difícil situación.

Eres de esas personas que dicen "joder, qué personalidad, voy a joderme la vida" pero nadie lo hace por ti, ¿verdad? No encuentras a nadie que te coja, te saque de la mierda, te limpie y esté abrazándote hasta que florezcas. 
Pero ni siquiera tú te consideras una flor. Te consideras poco más que una escoria que se refugia detrás del humor y de la comida. 
Nadie entiende que con esos abrazos y ese pelo seas tan fría y que haya días que no puedas más y tengas que ser tú. La de verdad. La que se arruina la vida diariamente sin necesidad de ayuda externa.
Vas de vaivenes. De pequeñas oleadas de viento que te despeinan la vida y te traen pastillas.

Y no sé, me duele verte tan mal. 
Puede que sea yo quien me quiera joder la vida por ti pero no le echo huevos.

Anxiety attack

Esa maldita sensación de siempre pero inmunizada y más fuerte.
¿Quién te iba a decir a ti que el pasado te iba a perseguir durante toda tu vida, verdad, pequeña?
Con sólo saber de su existencia, de su nombre, te empieza a subir desde el sentimiento más enterrado de tu ser una sensación calificada de horrible.
Vuelves a sentirte pequeña, desvalida, insignificante, con un miedo atroz que te hiela hasta el tuétano, que te impide sentir nada más que eso.
Te ves tan delicada y frágil ahí encogida... 
Cual cachorro rodeado de feroces fauces.
No te ves capaz de mantener una relación normal de ningún tipo con nadie por no saber ponerte en pie.
Empiezas con tus compulsiones pequeñas pero significantes.
Siempre preocupada por ser suficiente para quienes te importan y ni aún así. 
No puedes más pero tampoco puedes tirar la toalla.
Y así  estás, de baja por depresión pero sin poder cerrar.

lunes, 19 de mayo de 2014

Hoy te diré algo.

No me salen las palabras, amor.
Fuiste más para mí que todo esto, dolor.

Hace tiempo que no olvido tu sonrisa,
que no me dolía tanto saltar desde la cornisa
y que el viento apacigüe el silencio.
Que se convierta en brisa.

Una vez éramos, una vez que se era,
ahora sólo me queda el cuento y 
poco más que un espolón de la escalera.
Qué final sin perdices y sin mí.

Podría escribirte lo mucho que te quise.
Que te quiero y que me muero sin nosotros.
Y qué cornamenta más bonita 
colgaste de mis paredes.

Dijiste que no significaba nadie nada,
excepto yo. Iluso y enamorado.
No sé cómo pude creerte y tragármelo todo, 
hasta el engaño.

Qué guapa eras. Y qué meretriz.
La más grande de todas, 
y siempre había qué comprarte.
Qué estocada tan inaguantable.


Sé que me echas de menos y 

vas diciendo que te arrepientes, 
pero corazón, por ti me dejé hasta los dientes.

Qué puta fuiste. Qué puta eres.

martes, 13 de mayo de 2014

Ríos de plata y sangre.

Entre sábanas de hielo y etílicas madrugadas. 
Áspero carraspeo.
Como las olas en un papel agitándose.
Subes y bajas.
Convulsionas.
Suspiros y desgana en pequeñas gotas. 
Así. 

Suave como la miel.
Desde la tierra se oyen sollozos de pañuelos desgastados del uso.
Llantos que no caben.
Creces entre juegos de cartas y contratos con Rampelstinskin.

Pobre infeliz.

Siempre presumiendo, fanfarrón, de lo bien que se te da satisfacerlas a todas. 
Satisfacerte.
El placer por el placer. Pero no.
La cagaste. Dejó de ser lo que debió para dejar paso a la nada.
Tormentas.
Te terminas fumando hasta el filtro. Pero no había. 
Tus arterias terminarán explotando, pero no antes de que lo haga lo que bombea la sangre por ellas.

Admítelo, no te acuerdas de ella. O mejor dicho: no recuerdas más que a ella con lagunas.
¿Cómo era su pelo? ¿Rubia, morena, pelirroja...? ¿Tenía algún color fantasía...? ¿peliverde quizás? Tantas noches en tu cama y ni siquiera te acuerdas de ese detalle.
Sólo recuerdas los orgasmos, corrientes de escalofríos mientras te clavaba los ojos y las uñas... Esos ojos de los que se podrían escribir mil y una odas... Esos ojos color infinito... 
Sólo recuerdas sus ojos y la palidez de su piel, su terso torso... Y sus cuartos trasteros. 

El caos y su magnificencia.

De tus noches de desconsuelo se hizo ella eco. De tu hombría se creo su trono. 
Y ni siquiera eres consciente de lo que te importaba que se bajase a cometer actos impuros en tu bajo vientre.

A tu parecer no era más que otra suculenta presa, normalita, sin ninguna característica especial más allá de lo bien que le quedaban la desnudez. Siempre seguías lo de "la virtud está en el término medio" y se te fue de las manos.
Infantes sueños. 
Imberbes sentimientos que creías olvidados.

Pobre infeliz (xbis2)


Te creíste el rey de todas sus montañas y de todas sus simas. Arrancándote por gritos de placer. 

Y fuiste una presa normalita. Sin nada característico ni distintivo de las demás.
Cazador descuartizado.
Desde el frío suelo sigues desconsolado. 
Nunca te gustaron las calurosas noches y mucho menos en verano. 

Estás cayendo, no te preocupes, terminarás tocando techo... Cuando consigas refrenar tus deseos de encontrarla. Cuando dejes de querer sentirla.
Cuando vuelvas a ser ese Don Juan con ganas de todo.
Cuando vuelvas a ser ese Dandy con nada que perder.

martes, 6 de mayo de 2014

Despertar

"Pienso en mi vida, mientras ella duerme"
Y qué ocupará su pensamiento. Y qué será en la nocturnidad de esa mente loca, o enloquecida, que me trae sin cabeza noche sí y noche también. Vayamos juntos a ese extraño mundo donde soñamos, que con ella al lado todo me da menos miedo. 
Lleva el día mal, sintiéndose sola. Yo llevo el día abrazándola, espero que se haya dado cuenta. Y si no...pronto se lo recordaré. Hasta desencajar articulaciones. Fuerte y delicada.
Le brilla la sonrisa en medio de la penumbra, como un faro, como un pez linterna en medio de una fosa abisal. A veces hasta veo destellos en sus ojos. Han tenido suficiente por hoy y se cierran solos.

Duerme, preciosa.

Y yo estoy ahí, rodeándola. Una noche de tantas. Otra más en la que desearía estar más cerca y no sé cómo. Otra más que no lo hice bien, que no supe demostrarle mi sentir. Pero después de tanto estoy empezando a aprender. Dándome cuenta de que, por permitir a la mediocridad dominar mi vida sin darle mayor importancia y causando mi desatención por todo, he conseguido acabar llenando una piscina a base de mis estupideces, que se han convertido en hielo sobre ella, y en ácido sulfúrico sobre mi cara. Y todo por no haber sido consciente antes de que el caldo de cultivo rebasara el borde. Y ahora, sabiéndome causa de su nuevo estado latente y, con la mente centrada en reaccionar, maldigo la distancia que nos separa y me encomiendo a la suerte, y a ella, para que no sea demasiado tarde ya.

Duerme, preciosa; y despierta radiante.
Perdóname por mis mil y una faltas, te lo ruego. Me he decidido a mejorar. No son sólo palabras.
Te quiero...volver a ser sol.
Funde la escarcha, y florece.

Y que pueda yo abrazarte...y Nos.