"Pienso en mi vida, mientras ella duerme"
Y qué ocupará su pensamiento. Y qué será en la nocturnidad de esa mente loca, o enloquecida, que me trae sin cabeza noche sí y noche también. Vayamos juntos a ese extraño mundo donde soñamos, que con ella al lado todo me da menos miedo.
Lleva el día mal, sintiéndose sola. Yo llevo el día abrazándola, espero que se haya dado cuenta. Y si no...pronto se lo recordaré. Hasta desencajar articulaciones. Fuerte y delicada.
Le brilla la sonrisa en medio de la penumbra, como un faro, como un pez linterna en medio de una fosa abisal. A veces hasta veo destellos en sus ojos. Han tenido suficiente por hoy y se cierran solos.
Duerme, preciosa.
Y yo estoy ahí, rodeándola. Una noche de tantas. Otra más en la que desearía estar más cerca y no sé cómo. Otra más que no lo hice bien, que no supe demostrarle mi sentir. Pero después de tanto estoy empezando a aprender. Dándome cuenta de que, por permitir a la mediocridad dominar mi vida sin darle mayor importancia y causando mi desatención por todo, he conseguido acabar llenando una piscina a base de mis estupideces, que se han convertido en hielo sobre ella, y en ácido sulfúrico sobre mi cara. Y todo por no haber sido consciente antes de que el caldo de cultivo rebasara el borde. Y ahora, sabiéndome causa de su nuevo estado latente y, con la mente centrada en reaccionar, maldigo la distancia que nos separa y me encomiendo a la suerte, y a ella, para que no sea demasiado tarde ya.
Duerme, preciosa; y despierta radiante.
Perdóname por mis mil y una faltas, te lo ruego. Me he decidido a mejorar. No son sólo palabras.
Te quiero...volver a ser sol.
Funde la escarcha, y florece.
Duerme, preciosa.
Y yo estoy ahí, rodeándola. Una noche de tantas. Otra más en la que desearía estar más cerca y no sé cómo. Otra más que no lo hice bien, que no supe demostrarle mi sentir. Pero después de tanto estoy empezando a aprender. Dándome cuenta de que, por permitir a la mediocridad dominar mi vida sin darle mayor importancia y causando mi desatención por todo, he conseguido acabar llenando una piscina a base de mis estupideces, que se han convertido en hielo sobre ella, y en ácido sulfúrico sobre mi cara. Y todo por no haber sido consciente antes de que el caldo de cultivo rebasara el borde. Y ahora, sabiéndome causa de su nuevo estado latente y, con la mente centrada en reaccionar, maldigo la distancia que nos separa y me encomiendo a la suerte, y a ella, para que no sea demasiado tarde ya.
Duerme, preciosa; y despierta radiante.
Perdóname por mis mil y una faltas, te lo ruego. Me he decidido a mejorar. No son sólo palabras.
Te quiero...volver a ser sol.
Funde la escarcha, y florece.
Y que pueda yo abrazarte...y Nos.
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