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martes, 16 de agosto de 2016

Nunca vi algo tan a la vista.


Tiraste la toalla antes de haberte subido al "ring" del reloj, incluso antes de saber si iba a ser algo costoso; pero no puedo reprochártelo, yo lo he hecho en tantas ocasiones, que sería demasiado hipócrita. 
Eso sí, no pienses que, como -hasta ahora- he estado sucumbiendo a ti, a tus placeres, a tus encantos, a que me utilizases en tu beneficio... Sin ni siquiera interesarte por mí ni un mínimo, vaya a estarlo más. 
Me he jurado tantas veces -bajo el cielo estrellado- que no iba a volver a arrastrarme... 
Siento que ahora es en serio,  
que ya no volveré a acariciar la suavidad de tus labios; a perderme en tu sonrisa verdadera; de -hablando de verdadero amor- enamorarme (cada vez más) en las tinieblas -que tratas de esconder- detrás de tus ojos. Ni a intentar ayudarte a ser la mejor versión de ti mismo, aunque eso me cueste la vida, aunque me pidas que vuelva a hacerlo; aunque me supliques un beso más cuando nos encontremos y tú no seas tú.
Volveré a rememorar los mejores momentos, como un programa decadente en el que hacen los típicos "top ten", y a torturarme con ellos una y otra vez, pensando que podría haber sido bueno, bonito y barato
Volveré a echarme la culpa de que no fueras suficiente para mí, de que no sepas apreciarme, de no saber demostrar mi potencial para gente que no ve más allá de su ombligo. Volveré a culparme por querer ser egoísta y, también, querer que tú fueras la heroína de mi canción -aunque te tache de ello por la insana adicción que te tengo-. Que me proporcionases el subidón necesario para ver la vida de una forma más apacible, de una forma más humana. 
Para poder sentir la música. O algo dentro de mi alma.
Pero no. No eres un personaje tan significativo en este libro; aunque pudiste ser el protagonista, el papel te quedaba enorme.

*              *               *




Protección oficial de
vidas, menores.
Las flechas de sonrisas lanzadas entre
dos almas,
unidas, por sus meñiques 
con el lazo rojo
de sangre, sudor y lágrimas, 
más allá de lo físico.
Sacándole partido al viento,
a ser parte del cosmos. A las pocas
fuerzas.
Poder entre átomos
reunidos físicamente.
Químicos.
Unión molecular, 
colocando andamios 
y redes de sujeción,
por los derrumbamientos,
previstos.
Caballeros sin espada, 
ni banderas, 
que luchan por sus Dulcineas, 
sentadas en la Luna, 
desde un rocín cadavérico 
y con pocas ganas de querer trotar.
Listas de cosas, poco empaquetadas, sin un vacío. Como el relleno de acción de gracias.
Sólo vidas, inmóviles a los ojos, atómicas al alma. 

Y sin mí, un tú muy apetecible que no pudo ser y, total, puede que no nos volvamos a ver.

martes, 26 de julio de 2016

Procesos.

*

Cuarenta y cinco grados a la sombra, un embarcadero y un sopor interesante.
El sol aprieta, pero no ahoga, o eso quieres creerte mientras te evades y dices disfrutar de tu tiempo libre, pero en realidad tu vida hace años que no sabe a nada. Y cuando empieza a tornarse de olores intrigantemente agradables, huyes, porque es más sencillo que hablar claro, echarle cojones y enfrentarte a ti mismo y a la situación.

Como en el juego de mesa: apodérate del centro y tendrás la victoria asegurada, por eso escondes tu centro del mundo detrás de una máscara tupida. Detrás de una actitud egocéntrica y narcisista, con un egoísmo exacervado y una frialdad finjida. Por eso tu <<algo>>  
sonríe a través de tus ojos cada vez que alguien insiste en acercarse, por eso a veces se te escapan las sonrisas más bonitas del mundo. 
 
Y no te dejas llevar, porque prefieres dejarte arrastrar por el miedo, por la apariencia que quieres dar al mundo exterior. 
Y me entristece ver cómo te pudres dentro de la carcasa que te has formado; me entristece ver los celos que emanas cuando alguien, por el que no reconoces sentir nada, parece conectar con otra gente mejor que contigo, pero que en realidad sólo te tiene a ti, cada segundo, rondándole por la cabeza porque no quiere a nadie más en esa maraña de pensamientos. Pero al final se va, porque si no incentivas la estancia aunque sea con un agradecimiento, todo el mundo se va.
Y te regocijas en esa mentira que te has creído, hasta que vuelvas a encontrar a alguien nuevo y hagas lo mismo y volverás al "no estaba a mi altura" por cada marcha. Sin querer ver que, el que no llega a ninguna meta, eres tú, porque ese que enseñas no eres tú. 

Idiota de mí, con taras y tarada, seguiré dispuesta a ser la tabernera de bar portuario al que, al llegar, puedas emborracharte y llorar tus penas, puedas soltar el aire enrarecido que se acumula dentro -si es que algún día decides vivir- y compadecerse de ti, y curarte las heridas abiertas, animándote a dejar que alguien se acerque y que, si va a hacerte daño, seré tu fiel escudera. Pero al menos deja un botón de cuatro agujeros de propina, como forma de agradecimiento.

domingo, 3 de julio de 2016

Derretido.

Cervezas caseras.
Reacciones alérgicas en la piel.
Mejillas sonrojadas y miradas de alelamiento masivo.

Y ahora sólo estoy pagando las desdichas siguientes. Con un cúmulo-nimbo formándoseme en la garganta a punto de colapsar. Después de tanto tiempo luchando contra la resaca que me lleva al fondo, me dejo llevar, me dejo flotar.
No quiero nada que sea sin ti, porque eres el resultado esperado de la medicación sin efectos adversos. Eres la responsabilidad hecha pilar, con el toque agrio de haber perdido las ganas de hacer locuras, con la esperanza emitida por las pupilas. 
Reacciones excesivas y dramatismo ilustrado. Huidas rápidas con tropiezos de por miedo. Una vuelta dada en vida, con amnesias cada fin de beso. Momentos incómodos, miedos en medias deshilachadas y pasos en falso, amigo, con palos de ciego. En mi cara, sólo golondrinas volando de las cornisas, porque me había emocionado contigo, me estaba sintiendo hasta bien. 
Tengo el mundo sensible guardado, siguiendo unas medidas estructurales de precaución, como residuos tóxicos enfriándose, para ver si en algún momento puedo verterlos sin problema en algún lugar; pero cuando te he encontrado, ya te estabas yendo y vuelta a empezar. Sigo sin entender las indirectas ni las sutilezas ni nada de lo que me supone una dificultad social, pero siempre nos quedarán las canciones, ¿verdad?
Y resulta que es el supuesto tercer verano de mi vida y nunca te dije por qué no convenía a tu lado; te mereces algo más y mejor, no un espectro con problemas de movilidad emocional, no un lastre que de vez en cuando es gracioso y te anima a seguir avanzando pese a todo. No alguien a quien cuidar cual enfermo crónico en su lecho de muerte.

*querer a alguien significa no quedarte si vas a joderle* 

Lo único que puedo decir es que me dolió haberme ilusionado -y asumo la culpa por hacerlo- con que te apiadases de mí, con que me abrazases mucho cuando me vieras, con volver a ver la mirada cansada pero feliz por haber estado cinco minutos conmigo... Y, sin embargo, te tomaste las bromas como algo serio y lo serio como nada; ni llegué a decir que te quiero como si no volviera a salir el sol todas las mañanas.
Y sigue siendo mi culpa que siga siendo invierno dentro de mí.

lunes, 20 de junio de 2016

Qué hago contigo.

Lleva tanto tiempo avanzando sin rumbo, que cuando ha conseguido llegar a la meta, ajada y moribunda, no supo cómo sentirse.
Y tú disfrutando la vida lejos de este despojo al que un día llamaste "amor".
Lleva alimentándose de las sobras del resto del mundo tanto tiempo que la victoria le sabe extraño. A lo largo de esta caminata, ha perdido mil veces a Sam y nunca ha tenido la entereza y esa capacidad de supervivencia de Robert Neville. Ni siquiera aprendió a cazar.
Sólo se ha convertido en la casa de acogida de un millón de niños perdidos que buscaban a Peter Pan y que terminaron yéndose volando. Y ni siquiera tiene para pagar la luz o el agua, sólo para estar, sólo para ser. Y ahora mismo, una vez ha terminado todo, va a abandonar el nido, el síndrome de éste le está afectando y sólo puede compararlo a cómo se sintió cuando tú lo hiciste. Siendo las comparaciones odiosas.
No puede tomarse ni un descanso para retomar fuerzas y está bastante agotada; <<bastante>> por no decir <<demencialmente>>.

*¿Que qué espero?*

Han cambiado muchas cosas desde la última vez, tanto que su pelo se ha convertido en helechos, cuyos soros albergan esporas de esperanza desperdigándolas por todas partes, sin quedarse nada para sí. Tanto que Bryan Mills decidió no buscar ni a su hija ni a su ex mujer y mucho menos vengarse. 
Los carroñeros se han comido todo lo bonito que quedaba, hasta la brizna de luz de sus ojos. Hasta los nervios amarillos de sus iris. Recuerdo a John Wick reflejado ellos, buscándose cualquier excusa para manterse con vida y no recaer ni incumplir las normas básicas del hotel. Y a quién le importa nada ahora.


*Chirridos y balbuceos*

jueves, 5 de mayo de 2016

Con uve, como mi falda.

Te hablo desde las profundidades del visillo que cubre la ventana. 
Desde el más hondo suspiro que se escapó.

 Me abro a ti con toda la fragilidad de un cristal resquebrajado, esperando que el mazo que tienes entre las manos me termine de estallar en la cara y me convierta en una lluvia brillante. 

Me deslizo como si fueras una ladera nevada de canela en llamas. Tengo la sensación de ser una sábana de seda rodando por colinas y raíles enraizados sobre ti. 
Y tú, indiferente.
Como quien oye que ha caído un edificio sin víctimas.
Las bolsas de las ojeras que acarician las pecas veraniegas que te florecen, 
me recuerdan  
que no soy válida para ti
Sé que nunca tuve cabida en tu vida,
nunca más que una visita inesperada.
Nada más que un par de consejos 
perdidos en tu mundo. 
Sin poder ver ni a dos palmos.
Una niebla espesa nos rodea del resto cuando me abrazas y todo tiende a ser más tranquilo, apetecible.
¿Se pueden contener las ganas de comerte la boca, el alma y la vida?

*disimula mejor*

Vomitándonos buttercream de colores,
como si pudiéramos tolerar tanto azúcar
sin azufre. 
Tengo rotos los tendones
de sujetarme a ti como si fueras a salvarme,
como si no fueras a caer 
sin mí
e irte.

*                      *                      *

Cómo coño nos hemos metido, hablando de futuros inciertos, en países exóticos, como islas desiertas y conciertos de estrellas. Y nubes. Y humo. Y mensajes de socorro escritos con los dedos en la espalda.
 *inspira*
Dónde nos estamos ahogando. Las ganas de gritarte donde siempre, al oído, que me está devorando esta manía de colocarte la maldita chaqueta. Y cerrar los cajones, fumándome tu existencia, reduciendo mi capacidad pulmonar a negativos en busca de revelados.
 *espira*
Cuándo nos hemos visto en el paso de años venidos a menos y a distanciamientos innecesarios para echar a correr y aullarle al sol; y terminar quemados. Noches sedientos de locura y una gran cantidad de alcohol en sangre, donde nuestro subconsciente nos decía que arrancásemos la ropa, que vivir desnudo es vivir mejor.
 *inspira*
Por qué la cortina de tu habitación tenía esos colores vibrantes y no yo vibrándote dentro, como un consolador de ocho velocidades y cambios de marcha. Las vísceras esparcidas por el suelo siempre nos recordarán las risas mientras nos picábamos complicidad en vena y dejábamos de ver más allá del iris contraído.
 *espira*
Quiénes nos creíamos que éramos para parecer tanto y luego no llegar a nada, como en nuestras vidas; quiénes eran los de las conversaciones perdidas diciendo causales y posibilidades que ambos conocían como mentiras piadosas para no morir solos , aunque haciendo caso omiso a la sirena del barco advirtiendo de estar cerca de las rocas.
 *expira*
  Y qué hacemos ahora.